Esperan más repunte del maíz por etanol

Campo

El mercado de maíz sigue disfrutando del excelente momento que le proporciona el boom de los combustibles alternativos, que han crecido sostenidamente en los EE.UU. de la mano del etanol y que permitió que las cotizaciones de este producto hayan llegado a duplicarse prácticamente de un año a esta parte.

Más allá de esta bonanza que vive el mercado, crecer 20% en esta actividad en los próximos 10 años, como propone el presidente Bush, requerirá de montos de subsidios muy fuertes lo que, aparentemente, no ofrecería mayores resistencias por parte de los demócratas, que apoyan encendidamente la propagación de combustibles alternativos. Para añadir más nafta al fuego, el secretario de Energía de los EE.UU., Samuel Bodman, deslizaba esta semana que resultaría conveniente constituir una reserva estratégica de etanol en ese país.

El principal inconveniente del etanol es el precio para producirlo. En este momento se encuentra subsidiado por el gobierno federal a razón de u$s 51 centavos por galón y el monto total de los subsidios pagados por el gobierno central y los estatales alcanzó el año pasado a los u$s 6 mil millones. En la medida en que se incremente la producción, así crecerá el monto que deberán financiar los «taxpayers» estadounidenses. Este no es el único problema que encuentra la producción de etanol. La fuerte demanda interna de maíz ha creado inconvenientes por la suba generalizada de muchos alimentos básicos. Cinco años atrás, la industria del etanol demandaba alrededor de 3% del maíz que se producía en los EE.UU., y el año pasado esta relación llegó a 20%. Por esta razón, un alto ejecutivo responsable de la producción de carne de Tyson Foods, desde los EE.UU., alertaba que si la demanda de maíz continúa creciendo a este ritmo hacia usos distintos a la alimentación animal, los consumidores seguramente deberán pagar montos más significativos por sus alimentos.

Por el otro lado, se reconoce con justeza que el fenomenal crecimiento de esta industria está levantando las recientemente alicaídas economías rurales de los EE.UU. y la instalación de nuevas plantas genera una aceptable demanda laboral.

También comienza a plantearse si el etanol beneficia tanto al medio ambiente como tantas veces se pregona, y ya son varios los que advierten que no evita el smog ambiental, disminuyendo solamente en 5% el indeseable «efecto invernadero».

Por otra parte, la fabricación de etanol requiere de combustibles fósiles, como el carbón o el gas, para refinarlo y transportarlo. Los defensores de este biocombustible, por su parte, señalan que no toda la materia prima provendrá en el futuro del cultivo de maíz, centrando sus esperanzas en el etanol a base de celulosa, aunque aún falta desarrollar la tecnología que permita realizarlo. Hay fuertes inversiones en desarrollos de este tipo por parte de grandes empresas como ADM o VeraSun Energy para poder pronto desarrollar etanol celulósico.

En la rueda del miércoles, parte de la baja en la plaza maicera fue atribuida a comentarios que destacaban la posibilidad de cancelación de varios proyectos de plantas de etanol, debido a la falta de financiación y a la incertidumbre respecto de los márgenes futuros del negocio.

  • Beneficiario

    En este momento existen en los EE.UU. 113 plantas en operaciones y otras 76 bajo construcción, además de las obras de expansión que se están efectuando en otras 7 instalaciones ya operativas.

    Lo cierto es que, por el momento, el gran beneficiado con el avance de los biocombustibles en los EE.UU. sigue siendo el maíz, que ha demostrado en el curso de los últimos seis meses que retrocede un paso para avanzar tres.

    La actual relación entre el maíz y la soja de nueva cosecha en Chicago se ubica nuevamente por encima de 2 a 1, lo que favorecerá la siembra del grano forrajero en detrimento de la oleaginosa en la próxima campaña norteamericana. Para que se manifieste algún cambio en esta tendencia, se requerirá necesariamente de cotizaciones más atractivas que las actuales para la soja o sustancialmente más flojas para el maíz.

    Este escenario de precios internacional para los granos -impensado pocos meses atrás-genera una nueva discusión en torno al esquema de subsidios que el gobierno norteamericano mantiene en relación con su producción. Con los actuales niveles de producción y las cotizaciones vigentes, tal vez haya llegado el momento en que el Congreso de ese país revoque estas prebendas definitivamente al haber encontrado, lo que antes era un exceso de producción, un cauce nuevo, proporcionado por los combustibles de origen vegetal.
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