Esperan un aumento para la olivicultura

Campo

La olivicultura argentina se levanta y, en pocos años, habrá de triplicarse. El productor agrario tiene, básicamente, dos tipos de negocios: por un lado, el de commodities, lo que exige una continua baja de costos y aumento de escala. Por otro lado, las, especialidades, que demandan una innovación permanente para lograr una diferenciación constante del bien a producir. El negocio de especialidades conlleva precios que se forman, más por el juego de libre mercado que por estrategias de posicionamiento frente al mercado comprador. Por tal razón, éste brinda mayores beneficios económicos.

La producción aceitunera, en tal sentido, es un buen ejemplo de lo que se puede lograr en pos de mayor valor agregado con diferenciación.


En los últimos años, en nuestro país, se logró un fuerte cambio que aportó la posibilidad de mayor desarrollo en las llamadas economías regionales; sobre todo, porque la industrialización debe hacerse en la zona de producción, facilitando la trazabilidad de este alimento. En buena medida, por la Ley de Diferimiento Impositivo durante los años '90 se iniciaron nuevos proyectos. Casi todos ellos, de una envergadura como no se conoce en ninguna otra parte del mundo, que si bien sensibilizaron a productores de otras zonas, actualmente están aportando un aumento sustancial de la producción olivarera.

Mercado

Estos emprendimientos apuntan tanto a una exportación en gran escala como al mercado interno mediante el incremento del consumo interno de aceitunas para conserva y para aceite, por la vía del marketing y la publicidad. La superficie implantada en nuestro país al comienzo de la década pasada apenas se acercaba a 30.000 hectáreas. Si se le agregan las nuevas plantaciones y lo que aún falta plantar para cumplir con los compromisos de la Ley de Diferimiento Impositivo, se llega a un área total de aproximadamente 115.000 hectáreas para el año 2010. Es decir, que en sólo 15 años la superficie argentina lograría prácticamente cuadruplicar la producción. En términos de la cantidad de plantas, el aumento sería más fuerte todavía, ya que éste habría de multiplicarse por 10, por la mayor cantidad de plantas por hectárea.

A diferencia de una gran parte de las viejas plantaciones, el origen de las nuevas fue esmeradamente cuidado. Se plantaron variedades que permiten aceites demandados en el exterior; se realizó un gran número de importaciones de plantines desde
España, Italia, Israel y los Estados Unidos. Se advierte, en las plantaciones, la decisión de volcarse mayoritariamente a la producción aceitera. El avance tecnológico se comprobó con la aplicación de fertilización y riego, con plantaciones de alta densidad, con plantas conducidas a un solo tallo y regadas con sistemas de goteo utilizando fertirrigación. Así, con estos proyectos, los valles áridos de La Rioja, Catamarca y San Juan, que son áreas de menos de 300 mm al año de precipitación, de fuertes vientos y marcados fenómenos erosivos y de escasas posibilidades de infraestructura, fueron siendo incorporados al espectro productivo nacional.

Para 1999, la superficie comprometida a plantar con olivos llegaba a 71.000 hectáreas. De ellas, 70% correspondía a variedades aceiteras o doble propósito; y 30%, a variedades de conserva. De las nuevas plantaciones, sólo tres no están acogidas al régimen de promoción impositivo. Una de ellas es la iniciada en 1997 en el
Valle de Lerma, Salta, que cubre 900 hectáreas, y las otras dos se hallan en San Rafael, Mendoza; una supera 1.300 ha, y la otra está próxima a 200 ha. Así, de una superficie original de 29.600 ha, el total al finalizar la década alcanzaba a 74.600 ha. Si se proyecta esta superficie para el año 2010, considerando los emprendimientos aprobados, la superficie debería llegar a casi 115.000 ha. Sin embargo, desde el año pasado el fuerte contexto recesivo hizo que buena parte de los emprendimientos aprobados, pero no realizados aún, fueran reformulados. Se estima que alrededor de 20% de ellos fue reformulado. En tal caso, la superficie final proyectada para 2010 habrá de estar próxima a 90.000 hectáreas, comprendiendo a la nueva y a la tradicional. La rebaja podría ser peor, pues se calcula que 10% de las plantaciones nuevas se encuentra en estado de abandono; y 20%, adicional en mal estado de mantenimiento.

Esta situación es la respuesta a los problemas financieros que tiene buena parte de las empresas acogidas al sistema de Diferimiento Impositivo, entre otras cosas, por el recorte sufrido en sus montos correspondientes a IVA y Ganancias.

Este esquema de abandono total o parcial es muy reciente. Todavía es tiempo para activar el normal mantenimiento de estas enormes extensiones de olivos, que han implicado un fuerte esfuerzo a la Nación por postergación en el cobro de impuestos.

Dejá tu comentario