Estudian eliminación de bromuro de metilo en cultivos de tabaco
El bromuro de metilo es un potente agroquímico utilizado en agricultura para el control de plagas.
Tras un plazo de entre 65 y 70 días las plantas que están fuertes son trasladadas a tierra firme para su normal crecimiento que, según manifestó Baleiro, son unas 288 por cada bandeja a razón de 85 bandejas por hectárea.
«La donación lograda se utilizará en 40 por ciento para la capacitación y transferencia de tecnología, mientras que el resto se destinará a la obtención de insumos para los agricultores», destacó.
El ingeniero, que se desempeña en el centro experimental de Famaillá, provincia de Tucumán, aclaró que estas medidas estarán acompañadas «por una política nacional de restricción de las importaciones de bromuro, que es totalmente importado». «Esto es muy importante porque los agricultores manejan de manera muy precaria las garrafas de bromuro a las que muchas veces abren con un martillo y un clavo antes de depositarlas bajo el plástico que cubre las tierras de cultivo», subrayó.
Las áreas tabacaleras del país ocupan casi 60 mil hectáreas distribuidas en siete provincias; Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Misiones, Corrientes y Chaco.
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En cuanto a los cultivos de hortalizas, flores de invernadero y frutillas, Juan Carlos Zembo, especialista del INTA en el centro experimental de San Pedro (Buenos Aires), lleva adelante el proyecto que está en funcionamiento desde hace un año.
«Hemos desarrollado una técnica con tantos años como el bromuro de metilo, el metansodio, que se envía con agua a través de los riegos por goteo utilizados en la mayoría de los casos de cultivo de frutilla e invernaderos», indicó Zembo.
En este caso no existe ninguna inversión adicional lo que facilita la puesta en práctica de esa tecnología, se deja un par de semanas y luego se airea para eliminar los vapores «porque este producto va por agua pero luego se convierte en un gas en el suelo y tras ese proceso se coloca la planta» detalló.
La otra técnica de sustitución desarrollada por este profesional es el vapor de agua. Se utilizan generadores de vapor a unos 130 grados y con unas placas de aluminio puestas sobre el suelo, se inyecta el vapor y se hace una especie de «pasteurización» durante un minuto y medio para matar a la mayoría de los microorganismos.
«En este caso -destacó- el subsidio financia la adquisición de veinte calderas industriales, montadas sobre unos trailers de gran movilidad para trasladarlas a los lugares donde se necesiten, y la intención es organizar empresas de servicios de los propios productores para el desarrollo de ese emprendimiento.» Todos estos proyectos son coordinados en el ámbito nacional por la Oficina Programa Ozono (OPROZ) ubicada en el ámbito de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable.


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