Estudian eliminación de bromuro de metilo en cultivos de tabaco

Campo

Para suplantar el uso de bromuro de metilo en los cultivos de tabaco, hortalizas, flores de invernadero y frutillas, la Argentina ha puesto en funcionamiento diversas técnicas con el objetivo de eliminar en un plazo de cinco años el agroquímico que destruye la capa de ozono y tiene efectos directos sobre la salud humana.

En una época de imposible acceso a dinero fresco proveniente del exterior, el Comité Ejecutivo del Fondo Multilateral del Protocolo de Montreal -encargado de financiar proyectos de eliminación de gases que afecten la capa de ozono- donó casi 4 millones de dólares. El bromuro de metilo es un potente agroquímico utilizado por los agricultores para el control de hongos, bacterias, virus, insectos y roedores y para el retiro de las malezas en los suelos.

Calificado por el SENASA como un producto de banda roja -de extrema toxicidad- el bromuro de metilo puede destruir 50 veces más moléculas de ozono que uno de cloro proveniente de un clorofluorcarbonado (CFC) cualquiera.

En tanto, la exposición a altos niveles de este gas incoloro, inodoro y sin sabor puede conducir a la muerte en horas y aún a los días después de ocurrida, mientras que la exposición corta provoca problemas neurológicos como dolores de cabeza, pérdida de la capacidad respiratoria, temblores musculares y visión borrosa. Para el caso del
cultivo del tabaco, una industria que ocupa a casi 70 mil personas, el ingeniero del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) Alejandro Baleiro explicó a la agencia «Télam» que la técnica utilizada para la eliminación del tóxico es la conocida como hidroponia (cultivo sobre agua).

• Técnicas

«Utilizamos un almácigo sobre agua, es decir, las semillas se siembran en unas bandejas de telgopor con celdas que se llenan con sustrato -turba junto a otros elementos- y esas bandejas flotan en una pileta con agua que asciende por capilaridad lo que mantiene humedecido el sustrato en la celda y allí crece la planta», describió.

Tras un plazo de entre 65 y 70 días las plantas que están fuertes son trasladadas a tierra firme para su normal crecimiento que, según manifestó Baleiro, son unas 288 por cada bandeja a razón de 85 bandejas por hectárea.

«La donación lograda se utilizará en 40 por ciento para la
capacitación y transferencia de tecnología, mientras que el resto se destinará a la obtención de insumos para los agricultores», destacó.

El ingeniero, que se desempeña en el centro experimental de Famaillá, provincia de Tucumán, aclaró que estas medidas estarán acompañadas «por una política nacional de
restricción de las importaciones de bromuro, que es totalmente importado». «Esto es muy importante porque los agricultores manejan de manera muy precaria las garrafas de bromuro a las que muchas veces abren con un martillo y un clavo antes de depositarlas bajo el plástico que cubre las tierras de cultivo», subrayó.

Las áreas tabacaleras del país ocupan casi 60 mil hectáreas distribuidas en siete provincias;
Salta, Jujuy, Tucumán, Catamarca, Misiones, Corrientes y Chaco.

• Otros

En cuanto a los cultivos de hortalizas, flores de invernadero y frutillas, Juan Carlos Zembo, especialista del INTA en el centro experimental de San Pedro (Buenos Aires), lleva adelante el proyecto que está en funcionamiento desde hace un año.

«Hemos desarrollado una técnica con tantos años como el bromuro de metilo, el
metansodio, que se envía con agua a través de los riegos por goteo utilizados en la mayoría de los casos de cultivo de frutilla e invernaderos», indicó Zembo.

En este caso no existe ninguna inversión adicional lo que facilita la puesta en práctica de esa tecnología, se deja un par de semanas y luego se airea para eliminar los vapores «porque este producto va por agua pero luego se convierte en un gas en el suelo y tras ese proceso se coloca la planta» detalló.

La otra técnica de sustitución desarrollada por este profesional
es el vapor de agua. Se utilizan generadores de vapor a unos 130 grados y con unas placas de aluminio puestas sobre el suelo, se inyecta el vapor y se hace una especie de «pasteurización» durante un minuto y medio para matar a la mayoría de los microorganismos.

«En este caso -destacó- el subsidio financia la adquisición de veinte calderas industriales, montadas sobre unos trailers de gran movilidad para trasladarlas a los lugares donde se necesiten, y la intención es organizar empresas de servicios de los propios productores para el desarrollo de ese emprendimiento.» Todos estos proyectos son coordinados en el ámbito nacional por la
Oficina Programa Ozono (OPROZ) ubicada en el ámbito de la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable.

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