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La Bolsa de Cereales de Buenos Aires anticipó una cosecha de 11,6 millones de toneladas, la más baja de las últimas cinco campañas.
En su balance de oferta y demanda global, el USDA redujo su proyección de la cosecha brasileña a 58,5 millones de toneladas, en línea con lo que la CONAB (Comisión Nacional de Agricultura de Brasil) afirmó pocos días atrás, cuando estimó una producción de entre 56,7 y 57,6 millones. Mejoró el clima en el estado de Mato Grosso en el curso de esta semana y las condiciones de Rio Grande do Sul y Paraná permitirán culminar la siembra y augurar un buen desarrollo inicial de los cultivos.
Aunque el USDA haya incrementado su estimación de trigo para nuestro país en su último reporte, esta posibilidad languidece con el correr de los días. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires anticipó una cosecha de 11,6 millones de toneladas, la más baja de las últimas cinco campañas. La caída en el área de siembra, la sequía y las heladas tardías provocaron una caída productiva del orden de los 4 millones de toneladas, y el saldo exportable previsto inicialmente declinó en otros 4,5 millones. La Argentina logró conquistar algunas plazas de exportación, tradicionalmente atendidas por los EE.UU., pero su continuidad se ve amenazada por el escaso volumen que se logrará en este ciclo.
Durante la campaña 2003/ 04, nuestro país vendió 420 mil toneladas a Egipto, y en el ciclo 2004/05 estas ventas alcanzaron 1,2 millón. Sudáfrica fue otro objetivo de colocación de trigo argentino, pasando de 320 mil toneladas a 520 mil, a expensas de menores ventas de EE.UU.
Las necesidades de importación de Brasil, nuestro principal cliente, excederán en el ciclo 2005/06 5,5 millones de toneladas, mientras con un probable saldo exportable argentino inferior a 7 millones resultará prácticamente imposible atender con fluidez a todos los compradores, y esta desventaja terminará siendo aprovechada por EE.UU.



