16 de octubre 2002 - 00:00

Exportaciones cayeron 8% por devaluación brasileña

La devaluación brasileña resulta una fuerte amenaza para nuestras exportaciones, sobre todo de trigo.

Sorprende ver cómo, a pesar de la fuerte devaluación, las exportaciones se han reducido de forma bien apreciable.

Su caída llegó a 8% en los primeros ocho meses respecto del mismo período del año pasado, aún con precios internacionales de commodities agrícolas en visible mejora. Pero, llama la atención, aun más, la baja registrada en el valor de las exportaciones dirigidas a Brasil. Una caída de más de 11% se está confirmando, según cifras provisorias, en los primeros diez meses de este año en relación con igual período del anterior.

• Estructuras

Si bien es cierto que los efectos sobre todo financieros posdevaluación en nuestro país han sido nefastos, la realidad es que la génesis del problema no radica solamente en nuestra economía, sino que, en buena parte, se asienta en la situación de Brasil.

Al analizar el comercio, desde el lado brasileño, se observa que desde 1994 la participación de nuestro país en las importaciones de alimentos fue evolucionando de forma creciente. Tal comportamiento está dado, básicamente, por el plan real que aumentó el valor del real frente al dólar y el peso.

Por ello, sobre el total importado por Brasil, dicha participación pasó de 37% en 1995 a 49% en 1998. Casi la mitad de los alimentos importados resultó de origen argentino, con un peso superior para
hortalizas (73%), legumbres (72%) y trigo (69%) y levemente inferior para frutas (46%) y lácteos (45%). Esto produjo una alta concentración de destino en Brasil.

El 90% de las papas y las legumbres, 85% del arroz y 50% de frutas secas, hortalizas exportadas se dirigieron hacia allí en 1998, el año de mayor participación de Brasil.

Durante el tiempo del plan real, del total de ventas de origen agropecuario, los otros destinos fueron perdiendo peso en la estructura de las exportaciones de nuestro país. Es notorio el caso de UE que pasó de 40% a 25% y el del NAFTA que lo hizo de 12% a 8%. En tanto, Brasil subía de 10% a 19% en la estructura de ventas al exterior. La huida del real, por las diferentes crisis en el mundo y dada las alicaídas reservas internacionales, al comenzar 1999, abrieron el camino a una violenta devaluación.

Al no tornarse más caras las importaciones, el mercado brasileño se contrajo drásticamente. A ello se agregó la aguda recesión interna propia, con salarios en caída libre.

A su vez,
las exportaciones pasaron a ser más baratas, por lo que Brasil pudo colocar con mayor facilidad bienes en el mercado argentino, así como ubicar productos de la agroindustria, compitiendo con nuestro país en mejores condiciones.

Al comenzar 1999, la situación se había vuelto dramática. No sólo se había reducido Brasil como demandante sino que, como competidor, se había fortalecido. Por ello, al terminar ese año, Brasil cayó a 18% dentro del cuadro de destinos de las exportaciones agropecuarias argentinas, mientras que UE y NAFTA recuperaban parte del terreno perdido al subir a 30% y a 9,4%, respectivamente.

Pero las cosas cambiaron a lo largo del año 2000 y 2001. Y el real comenzó a revalorizarse. Después de haber sobrepasado la barrera de 2 reales por dólar en enero de 1999, para fines de ese año, ya había llegado a R$ 1,85 y para mayo de 2000 R$ 1,80. Ello contribuyó a que durante 2000 se recupere el nivel de nuestras exportaciones. Vale recordar que, en ese año, el valor de las ventas argentinas hacia Brasil subió cerca de 20% bajo la fuerza motorizadora de las agropecuarias.

• Procesos

La misma crisis argentina y el panorama político, más la propias debilidades de la economía brasileña, han permitido en este año un nuevo proceso devaluatorio. Desde comienzo de año, el real sufrió una depreciación cercana a 70%, con un cuadro de fuerte incertidumbre sobre las futuras reglas de juego de la economía. Por tal razón, las importaciones en Brasil han caído más de 20% en los primeros diez meses del año.

En tal caso, por su importancia
el trigo es el gran perjudicado. La devaluación del real repercute directamente sobre el precio interno del grano, haciéndole subir. Y así resulta menos conveniente toda importación. En tal caso, ella actúa como factor bajista en el precio internacional del grano, dada la elevada ponderación del mercado brasileño en la estructura de importaciones mundiales.

Siendo así, el mayor perjudicado habrá de ser nuestro país ya que alrededor de 5 millones de toneladas son las que se exportan usualmente a Brasil. Esto significa más de 50% del total exportado. Y es este mercado el que pone un piso en el valor del trigo argentino por dos razones básicas. Por una parte, está el beneficio del derecho preferencial (por Mercosur) y por otra, el valor de flete que no tiene competencia, dada la escasa distancia entre un país y otro. Para peor, mientras el real no hizo otra cosa que perder valor, desde junio el peso se mantiene estable en un nivel próximo a $ 3,75 por unidad de dólar.

Por ello el tipo de cambio real entre el peso y el real brasileño alrededor de 25%.

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