24 de enero 2001 - 00:00

Financian la producción ovina

Cerca de 60.000 ovejas, por un monto total de 1,5 millón de dólares, serán entregadas a 200 productores patagónicos declarados en emergencia por las inclemencias climáticas del año pasado. La Secretaría de Agricultura anunció la creación de un banco de ovejas para asistir a los ganaderos que sufrieron severas pérdidas de vientres a raíz de las nevadas ocurridas en setiembre pasado.

El secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray, «tiene la idea de llevar adelante la reconversión de la ganadería ovina, de forma urgente, aunque la ley de recuperación de la actividad ovina aún no está sancionada», señaló el coordinador técnico de la secretaría, Facundo Etchebe-here.

Dicha ley, aprobada en la Cámara de Diputados y a la espera del tratamiento en Senadores, prevé la creación de un fondo de 20 millones de dólares durante un período de 10 años para la reconversión de la actividad.

«Les damos crédito a los productores declarados en quiebra, pagándoles el equivalente del ganado faenado. De esta manera buscamos que no se faenen animales aún aptos para cría», explicó Etchebehere.

Como todavía la ley no se aprobó y porque la situación reclama medidas urgentes, «la secretaría aportará hasta 1,5 millón de dólares para el banco con fondos propios de emergencia», dijo el coordinador.

Los productores contarán con un plazo de cinco años para devolver el crédito al banco.
Es decir, entregarán las ovejas sin ningún tipo de interés.

El banco es una de las estrategias propuestas por el Programa para el Desarrollo de la Ganadería Ovina Sustentable de la Patagonia, cuyo fin, entre otros objetivos, es promover la recuperación de los stocks ganaderos y el repoblamiento de los campos abandonados.

«Los stocks disminuyeron drásticamente. Tenemos una cuota con la Unión Europea de 20.000 toneladas de carne ovina y sólo cubrimos cinco por ciento. Es más, importamos más de los que exportamos», señaló
Pablo Borrelli, asesor de la secretaría y especialista en temas ovinos.

«El banco establece de entrada una política ovina, a largo plazo, para el desarrollo sustentable de la actividad», sostuvo Etchebehere.

En el mismo tono, Borrelli destacó que no quieren «dar ni paliativos ni anestésicos. Queremos tomar medidas que atiendan las causas de la enfermedad y no las consecuencias».

Asimismo se crearán grupos de trabajo sobre calidad, comercialización, mejoramiento genético, financiamiento, tecnología y organización en el marco del programa ovino. A su vez, con miras a mejorar la competitividad de las carnes ovinas respectos de las bovinas en el mercado interno, la carte-ra agraria elevó al Ministerio de Economía
un proyecto de ley para reducir la alícuota del IVA de las carnes ovinas a 10,5 por ciento.

Respecto del banco, Borrelli indicó que «se trata de un novedoso mecanismo que tiene carácter de permanente».

«Sabemos que la demanda es alta porque abarca a productores de
Neuquén, Río Negro, Chubut y Santa Cruz, todas declaradas en emergencia, unas por sequías y otras por nevadas», aclaró el asesor, quien agregó que «no hay una cantidad de ovejas disponibles para cubrir tal demanda».

Para la entrega de las ovejas se priorizará a los productores que hayan sufrido las mayores pérdidas.

Borrelli indicó que «pese a que no hay datos oficiales,
algunos productores perdieron entre 70 y 80 por ciento de sus rodeos».

La Unidad Técnica de Proyecto (UTP) de cada provincia, un comité conformado por los gobiernos provinciales, los representantes de la producción y por el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), administrará la entrega de ovejas y seleccionará a los productores más necesitados.

«Un segundo criterio será priorizar los emprendimientos asociativos y se seleccionará también en función de la viabilidad de cada uno de los proyectos, es decir, primará el interés por aquellos que logren la sustentabilidad los más rápido posible», detalló el técnico.

Borrelli recordó que «la ganadería ovina se encuentra en un dramático retroceso por el que la Argentina es tomadora de precios, hay problemas de calidad, se vende con poco valor agregado y por debajo de los precios australianos».