El presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), Enrique Martínez, planteó la necesidad de incrementar el valor agregado en los granos y no centrar la discusión en la exportación de materias primas.
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Las principales declaraciones del especialista, difundidas ayer en un comunicado de prensa fueron:
Hay un largo camino a recorrer, además de discutir los niveles de retenciones, para poder decir que la estructura de producción y comercialización de granos tiene facetas de mínima equidad e igualdad de oportunidades entre los actores actuales o futuros.
No hay que olvidarse de la tremenda incidencia distorsiva que tiene la presencia del capital financiero como arrendatario, así como los cuasi monopolios en la provisión de semillas o herbicidas o fertilizantes, o la enorme concentración en la exportación de granos.
Aunque se ordenara ese espacio, ¿estaremos conformes con vincularnos al mundo como proveedores de materias primas agropecuarias? Desde el INTI, al menos, la respuesta es no. Rotundamente no.
Cambiarían algunas cosas si los productores agropecuarios auténticos pudieran tener adecuada rentabilidad en cualquier región y en cualquier rubro, pero no las suficientes. A esa condición debe agregarse una industria de transformación de las materias primas del campo, que tampoco se limite a incorporar el muy modesto valor agregado por la producción de aceite en bruto o por moler el trigo para hacer harina.
Un país lechero líder no se queda en la leche en polvo o en el queso estándar. Hace quesos especiales, concentra las proteínas contenidas en el suero de queso, extrae de allí lactoferrite.
Un país con ganado vacuno, que sea líder, no exporta sólo cueros semiterminados y cortes especiales. También produce ácidos grasos, globulinas y otros productos de la sangre, aminoácidos de los huesos, marroquinería de primera.
Un país avícola líder no sólo exporta pollos enteros o sus cortes. Produce biogás con todos los residuos de cama de pollos; aprovecha las vísceras y las plumas para hacer concentrados proteínicos con los cuales alimenta peces, que aumentan la oferta de carnes.
Además de construir tejido agroindustrial y tejido social, se construye un vínculo integral entre la tierra y la industria.
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