10 de junio 2002 - 00:00

Insumos: el default se extiende al agro

La discusión por el pago de los insumos agrícolas, que aún enfrenta a productores con empresas proveedoras, también golpeó fuerte en distintas instituciones como Aapresid y AACREA, entre otras. De hecho, la siguiente es una carta que un miembro de CREA le envió al presidente de la entidad como respuesta al sugestivo apoyo que la conducción concedió a la postura de las compañías proveedoras de insumos.

El aplaudido default argentino hace que todos los ciudadanos y las empresas radicadas en nuestro país deban soportarlo y atenerse a sus efectos y consecuencias.

El productor agropecuario, que se jugó estos últimos años en la aplicación de una alta tecnología, asumiendo en caso de carecer de recursos propios, financiaciones bancarias o de proveedores a altísimas tasas de interés en dólares, mientras estos últimos lucraban con un pingüe negocio financiero, respaldado con garantías hipotecarias y financiándose a tasas internacionales.

No cabe duda de que si nuestro país alcanzó los volúmenes récord de cosechas que se han logrado, mucho tiene que ver en ello la adopción de nuevas técnicas y la aplicación de insumos que son fruto de investigación, y que la misma tiene un costo, dicho costo, también fue trasladado con creces al productor cuando hubo de pagar tales insumos.

• Obstáculos

En resumidas cuentas, el productor durante la estabilidad tuvo que afrontar, además de los riesgos propios de su negocio (inundaciones, sequías, piedras, etc.), los subsidios de nuestros competidores, los vaivenes del mercado de Chicago y el pesado costo del paquete tecnológico, todo ello por su propia cuenta y riesgo.

Hoy, que estamos de frente a la última cosecha implantada en épocas de estabilidad, ni siquiera hay gasoil para levantarla y transportarla, y el poco que se consigue hay que pagarlo de $ 1,2 a $ 1,4/litro.

Finalmente llegamos al aplaudido default, acompañado por la devaluación y la pesificación;
se entiende, que por un elemental principio de igualdad ante la ley no puede haber deudas que queden pesificadas y otras que queden dolarizadas. Quienes aplicaron en su momento tasas de interés elevadas en función del «riesgo-país» y se beneficiaron durante más de 10 años con las mismas, acaecido el siniestro, deberían soportarlo sin chistar ¿Qué quedaría entonces para los pobres ahorristas (dentro de los cuales también hay productores), con sus ahorros atrapados en el «corralito» y el «corralón». Además las compañías proveedoras pesificaron o no sus deudas con sus propios proveedores?

Pensando hacia el futuro, en el escenario que hoy nos toca vivir, todas las empresas nacionales o extranjeras que quedan en el país seguirán funcionando en tanto y en cuanto obtengan un rédito, si ello no fuera así, cerrarán o se irán como ya lo han hecho algunos bancos extranjeros
¿Pero quién es el que no puede cerrar o irse? el productor agropecuario, por más que ya muchos de sus hijos han emigrado en busca de mejores horizontes.

Cabría preguntarse ¿por qué quienes hoy representan a AACREA y Apresid, se atreven a opinar acerca del pago de insumos agropecuarios de la campaña 2001/2002?, siendo que tales entidades están abocadas específicamente a aspectos tecnológicos y éstos constituyen su objeto y razón de ser, entrando en terrenos que no les son propios; y si se incursiona en los mismos, ¿por qué cuando después de la devaluación, cuyo objeto fue según se dijo favorecer a las exportaciones, al tiempo de implantarse y luego de aumentarse las retenciones?, omitieron opinar. Si es que de tecnología estamos hablando, deberían ocuparse (la pregunta del millón), cuál va a ser el nivel tecnológico susceptible de ser aplicado en la próxima campaña, con retenciones por ahora de 20%; con insumos a presente y futuro dolarizados por los propios proveedores, que de ofrecernos financiación, tanto ésta como sus intereses serán dolarizados, con una incesante suba del gasoil y como si esto fuera poco, el grosero aumento de las subvenciones a los productores americanos, lo que hace pensar en una futura baja del precio internacional de los cereales.

No sería una quimera afirmar que semejante ecuación va a determinar una caída vertical de las ventas de fertilizantes y demás insumos lo que redundará en idéntica caída en la producción global e individual acercando un menor ingreso futuro para el país y los productores.

En tales circunstancias, cabría preguntarse si nuestros habituales proveedores, estarán o no dispuestos a permanecer en el país, cuando ante el fantasma de la pesificación de sus créditos de la campaña 2001/2002 amenazan con irse si no se dolarizarán todos los insumos de la misma
, sin tomar en consideración que no todos ellos son importados, salarios, semillas y gran parte de la materia prima en la elaboración de los agroquímicos. En el panorama incierto, político, económico, social, y en un futuro de escasa o nula credibilidad, cada actor en las actuales circunstancias, debería, además de hacer números, aplicar las leyes de la sana lógica.

A quien benefició el aplaudido default, seguido de la devaluación y la pesificación, a los trabajadores, a los jubilados, a los ahorristas, a las empresas, sean éstas proveedoras con importantes inversiones, a los productores agropecuarios, cuyos campos sufrieron la peor de las devaluaciones; todos los sectores se han visto notoriamente perjudicados, y tal perjuicio por la sola aplicación de la sana lógica, deberá ser soportado por todos por igual, no caben en esto prebendas ni privilegios, todos estamos en la Argentina del default y a quien le guste puede plegarse al aplauso.

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