14 de febrero 2002 - 00:00

La Argentina logró nuevo récord en exportaciones de vinos en 2001

La Argentina logró nuevo récord en exportaciones de vinos en 2001
La actividad vitivinícola ha logrado volcar su producción hacia mercados muy exigentes, utilizando las más modernas técnicas y una avanzada estrategia de marketing.

En los últimos siete años, importantes inversiones nacionales y extranjeras, por más de 500 millones de dólares se destinaron a la reconversión de los vi-ñedos y al procesamiento en bodega. Ello ha permitido superar ampliamente su histórico nivel de competitividad en el plano internacional.

Hoy por hoy, la producción de vinos finos es una rama de clara vocación exportadora y, por ende, constituye un modelo de éxito a imitar por parte de otros rubros del sector agrícola.

Se observa, en los últimos años, un acentuado proceso de implantación de viñas de elevada calidad enológica, en fincas ecológicamente aptas para la elaboración de vinos, mostos y otros productos de calidad inter-nacional, especialmente de vinos finos.

Con este proceso, la competencia ha dejado de basarse en el precio para hacerlo sobre las marcas.
Los productos más diferenciados han sido los que se realmente se expandieron mediante el desarrollo de productos percibidos por el consumidor como únicos, tanto en calidad como presentación.

En tal sentido la aparición de vinos con denominación de origen se convierte en una verdadera revolución para la actividad.

La denominación de origen (caso «Luján de Cuyo») es el producto diferenciado por excelencia ya que permite conocer el recorrido desde la góndola hasta el campo.


Actualmente sólo 65% del total de lo producido corresponde a vinos comunes mien-tras que 27% a vinos finos. En las últimas dos décadas, el porcentaje de vinos finos ha pasado de 8% a 27% actual.

En los últimos meses, aunque el mercado interno continúa en retracción, se registra un aumento del consumo de vinos finos en detrimento de los comunes. La realidad es que la actividad viene apuntando a incrementar las exportaciones, en su intento de alcanzar un mercado global, que la independice de los vaivenes de un mercado pequeño como es el local. Y lo está logrando.

· Valores

Se estima que durante el año pasado el valor de las exportaciones en vinos alcanzó la cifra de 130 millones de dólares, de los cuales 75% correspondió a vinos finos. Esta cifra sería récord en la historia vinícola argentina.

Los vinos finos no tienen precios fijados en un sistema de competencia perfecta o cuasi perfecta. Por el contrario sus precios se forman en condiciones contractuales, muy alejadas del sistema de mercado. Al desenvolverse en competencia imperfecta, lo que tiene son oportunidades específicas que brindan retornos más elevados que los correspondientes a bienes indiferenciados, ya que los potenciales competidores se hallan bloqueados o limitados para ingresar a la actividad.

El aumento de competitividad, logrado hasta el momento, ha sido por el denodado esfuerzo en aumento de calidad y productividad. Pero ahora, se presenta una oportunidad única de la mano de la suba del tipo de cambio.


· Reintegros

Y aunque el reintegro a la exportación se haya recortado a la mitad, el tipo de cambio efectivo ha mejorado aproximadamente 60%. Claro está que a esta cifra deberá aplicarse la repercusión sobre insumos importados, tales como corchos, etiquetas y cápsulas de estaño.

Lo fundamental con la devaluación está dado por la baja de costos en la industria para exportación, por menores precios sobre la uva en términos de dólares, que a la vez contribuye a una elevación de precios de la fruta en términos de pesos. Es necesario, a partir de ahora, intensificar las campa-ñas de marketing para incrementar la participación en los mercados internacionales, con una definida estrategia de mejora sobre la imagen de la producción nacional y del país en su conjunto.

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