La diferenciación favorecerá al maíz
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«El maíz tiene múltiples usos a nivel mundial. Desde un alimento base para la nutrición humana con poca elaboración en países de América latina y Africa, hasta el uso como ingrediente sofisticado en infinidad de productos en el mundo desarrollado», expresó Gear para luego destacar la importancia de este cultivo en la Argentina: fue el primer exportador mundial en la década del '30, ocupando actualmente el segundo lugar a gran distancia de EE.UU.
Existe un comercio mundial de 76 millones de toneladas en la última campaña 2003. De los cuatro principales exportadores, la Argentina exporta el mayor porcentaje de su producción 65% en 2004, por lo tanto, es más dependiente del mercado externo que EE.UU., China o Brasil que exportan entre 10% y 18% de su producción», comentó el especialista.
Gear comentó que Europa, que habitualmente importa alrededor de 2,5 millones de toneladas, este año, debido a la seca, necesita importar alrededor de 6 millones, de las cuales 500.000 corresponden a maíz Flint argentino y el resto se compone de maíces destinados a otros usos.
«Si bien agronómicamente entendemos que sería una ventaja en el manejo del cultivo, se corre el riesgo de que mientras no esté aprobado en la UE, no sea aceptado en ese mercado, tal como sucede con el maíz americano», expresó el especialista. La polémica, lejos de facilitarse, se sigue complicando. Gear detalló que las exigencias de Rusia, en línea con las reglas de la UE, establecen que los alimentos que contienen más de 0,9% de materiales genéticamente modificados, tendrán que ser etiquetados como tales por los fabricantes. Esto dificulta el comercio con países como EE.UU., la Argentina y Canadá. En el caso del Sudeste Asiático, Japón y Corea, no hacen distinción entre RR y Bt, la exigencia es que no excedan en el primer caso 5% y en Corea 3% de maíz GMO sin distinguir el evento.
«Los países exportadores tienen que escuchar lo que les piden sus compradores y sobre si son los que mejores precios pagan», dijo Gear en Mundo Maíz. Para el especialista, «diferenciar significa agrandar el mercado, lo que implica un mayor precio no sólo para ese producto diferenciado, sino también para el total de la producción. Si la Argentina no pudiera cumplir con esta exigencia, esos mercados lo obtendrían de otros países, fundamentalmente Brasil o China».


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