13 de febrero 2007 - 00:00

La lucha contra la avispa de los pinos

El Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) continúa en la región Patagónica con la implementación de las actividades destinadas a controlar a la avispa barrenadora de los pinos - Sirex noctilio Fabricius - que constituye una amenaza para los bosques de esta especie.

En nuestro país el control de esta avispa está basado en el establecimiento del nematodo Deladenus siricidicola B. y la introducción de biocontroladores como las avispas Megarhyssa nortoni y Rhyssa persuasoria.

Durante la última temporada, se utilizaron aproximadamente 600 dosis de Deladenus siricidicola para inocular 2200 árboles.

En tanto los niveles observados de parasitismo del Deladenus siricidicola en hembras de sirex, correspondieron al 81,8% en la provincia de Neuquén; 53,4% en Río Negro y 70,5 % en Chubut.

El Deladenus siricidicola es un agente que produce esterilidad en hembras de Sirex, provocando la disminución de la población de la plaga. Es criado masivamente en laboratorio mediante técnicas específicas y transportado hasta las plantaciones en dosis que se aplican a árboles afectados por la plaga.

En presencia de una larva de Sirex, el nematodo penetra en ella y se dirige hacia los ovarios, introduciéndose en los ovocitos a los que vuelve infértiles.

Cuando esta hembra ovipone en los árboles, los nematodos salen de los huevos y se regenera el ciclo en forma natural.

Las avispas Megarhyssa nortoni y Rhyssa persuasoria son parasitoides originarios de Europa y norte de África y fueron introducidas con éxito en el control de la avispa barrenadora en Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Brasil.

A diferencia del nematodo, las larvas de estos biocontroladores fagocitan larvas de últimos estadios y pupas de Sirex.

Estos biocontroladores actúan complementando la acción del nematodo y de Ibalia Leucospoide, enemigo natural de la avispa barrenadora de los pinos que ingresó y se estableció en nuestro país junto a ella.

La presencia del Sirex noctilio en la región patagónica -que posee aproximadamente 75.000 hectáreas de plantaciones de pinos- data de 1990, cuando se reportó por primera vez en los alrededores de la ciudad de San Carlos de Bariloche.

La existencia de la avispa barrenadora de los pinos es una limitante tanto para la producción, como la comercialización y exportación de los productos forestales.

Los países libres de la plaga no permiten el ingreso de maderas de coníferas provenientes de países en donde se encuentra el sirex o exigen tratamientos que encarecen y descolocan el producto en el comercio internacional.

El sirex noctilio F. también puede provocar daños en el medio ambiente y afectar la actividad turística debido a la muerte masiva de árboles y la consecuente pérdida del paisaje.       

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