La cadena del trigo tributa el IVA en forma despareja: el trigo paga 10,5%, la harina 21%
el pan está exento.
La industria molinera se encuentra en una situación de crisis que podría derivar en el cierre de industrias y el deterioro de 10.000 puestos de trabajo.
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Si el gobierno no acepta modificaciones en la estructura tributaria y en las retenciones a las exportaciones, se pone en peligro una industria que factura 2.500 millones de pesos por año. Al menos, eso es lo que dice la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM). Y en esta oportunidad cuenta con el apoyo de la Unión Obrera Molinera Argentina (UOMA). La industria molinera tributa en la practica 43% de IVA y retenciones de 20% que le impiden ser competitivo en los mercado extranjeros.
La disparidad del IVA en la cadena trigo (10,5%), harina (21%), pan (exento), ha impulsado la evasión impositiva, «generando una fuerte competencia desleal que se traduce en problemas de solvencia y la precarización de la industria», indicaron ayer en conferencia de prensa los máximos responsables de FAIM, su director ejecutivo, José Manuel Del Carril y su presidente Alberto España, ambos acompañados por el secretario general de UOMA, Carlos Alberto Barbeito. «La carga tributaria de los molinos que cumplen termina en la práctica en 43% sobre el valor agregado, lo que es un incentivo poderoso para la evasión», indicaba España.
Se informó, en consecuencia que «los molinos evasores -que hoy ascienden a 30% de la molienda-no cumplen, entre otras cosas, con la Ley 25.630 que dispone que las harinas deben ser enriquecidas con minerales y vitaminas para contribuir a resolver las carencias nutricionales de la población. El incumplimiento de esta norma impacta directamente sobre la población más carenciada, que tiene la harina y sus derivados como uno de sus alimentos básicos». Ya hace varios años que la Federación Argentina de la Industria Molinera (FAIM) viene reclamando la equiparación del IVA para la cadena de harina trigo pan y le ha presentado argumentos al gobierno, los que demuestran que este ajuste en la alícuota del IVA, llevándola a 10,5% en toda la cadena, no tendría un impacto sobre la recaudación, a la par que permitiría reducir los precios de la harina. Recién ahora se ha logrado que un gobierno acceda a constituir una comisión. De hecho, las secretarías de Industria, Agricultura, Hacienda y los industriales molineros y el gremio han sido convocados a una mesa de trabajo, aunque se teme que esta comisión -como otras tantas-naufrague en reuniones sin resultados.
• Proteccionismo
«Esta situación crítica que vive la industria hoy es agravada por las medidas protectoras de los países importadores de harinas y premezclas argentinas, como ya lo hizo Chile, Bolivia y ahora Brasil, que modificó el Reglamento Técnico para harinas de trigo y premezclas, creando una verdadera barrera paraarancelaria y poniendo en peligro un mercado al que destina hoy 60% de las exportaciones», indicaba, por su parte, José Manuel Del Carril. «La FAIM ha solicitado al gobierno un ajuste técnico de las retenciones de la harina de trigo unificándolas al valor de las premezclas. Las retenciones a las exportaciones para la harina se fijaron en una alícuota de 20%, similar a su materia prima el trigo, lo que implica un sesgo netamente antiexportador de valor agregado, determinando la imposibilidad de exportar harina».
En la Argentina hay 130 molinos registrados en la ONCCA, y Barbeito, de la UOMA, estima que «desde 1996 se instalaron unos 50 molinos que operan en la marginalidad». La molinera es una industria que mueve 2.500 millones de pesos anuales y exporta por 80 millones de dólares. Una rebaja en las retenciones permitiría una baja en el precio de la harina, aunque no bajaría el pan, por el particular sistema comercial de ese sector, que por caso, no tributa IVA.
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