«Las importaciones de carnes de Sudamérica seguirán siendo necesarias para lograr un abastecimiento a precios razonables para el consumidor europeo», fueron algunas de las conclusiones que dejó la reunión de la Oficina Permanente Internacional de la Carne (OPIC), que se desarrolló a mediados de octubre en la ciudad de Roma y en la que participó, entre otros, Carlos Pujol, presidente de la Cámara Argentina de Consignatarios de Ganado.
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La opinión unánime de los expositores resaltó «que la mayor demanda de la Comunidad Europea se fundamenta en el incremento de consumo de sus países miembros y en el efecto generado por la modificación de régimen de subsidios a la producción que entraron en vigencia en el presente año». Quedó claro entonces que el sector de producción europea y los diputados que lo representan no apoyan el nuevo régimen de subsidios por limitar sus posibilidades, por lo que le reclamaron al comisionado agrícola que insista en abrir el debate sobre este tema en las reuniones de ministros de la comunidad. También hubo fuertes críticas a las normas de bienestar animal sobre el transporte, ya que, por ejemplo, limitan la extensión de los traslados a un máximo de 9 horas, entre otras disposiciones restrictivas.
Enumeraron el conjunto de disposiciones que implican limitantes en la producción, entre las que pueden mencionarse: la no utilización de anabólicos, la no utilización de incentivos para el crecimiento, identificación, trazabilidad; bienestar animal: horas en transporte, mayor cantidad de superficie para animales encerrados y cambios en la alimentación por no utilización de harinas ni grasa. Estas limitantes, afirmaron los disertantes, «provocan en su conjunto un mayor costo de producción que oscila entre 15% y 20%, opinando los técnicos que tendrían que ser pagados por el consumidor, aunque en la realidad son absorbidos por el productor».
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