Los precios internacionales y tecnología benefician al maíz

Campo

El contexto internacional ubica al maíz entre sus preferidos. Buenos precios, más tecnología y nuevas oportunidades de mercado hacen del cereal un negocio con perfil propio.

«El inicio de la cosecha en algunos lotes tempranos de Córdoba y Santa Fe vuelve a confirmar los buenos pronósticos para la actual campaña: 22 millones de toneladas y un rendimiento unitario que podría superar en 35,7% el alcanzado durante la última cosecha en la zona núcleo maicera», sostuvo Maizar en un comunicado de prensa.

Todo parece indicar que al maíz le llegó el momento de ser protagonista. ¿Pero qué opinan los especialistas que integran la cadena?

Para Juan Gear, presidente de la Asociación Maíz Argentino (Maizar), el incremento de la superficie maicera no responde a otra cosa que a la sostenida búsqueda de rentabilidad de los productores argentinos que vieron en los buenos precios del cereal una oportunidad para mejorar el negocio agrícola de esta campaña.

Una novedad fue el incremento del área sembrada con maíz de segunda. Según Abelardo Portugal, vicepresidente segundo de Maizar, el maíz de segunda sembrado sobre un cultivo invernal representó una opción interesante para el productor, tanto desde el punto de vista económico como de la sustentabilidad del sistema agrícola.

Según estudios de simulación realizados sobre la región núcleo maicero-sojera con niveles de precio a cosecha en el MAT de u$s 120 por tonelada, con rendimientos medios de 65 quintales por hectárea, fácilmente logrables con los híbridos actuales, el margen bruto estimado ronda los u$s 400 por hectárea. El costo de implantación y protección es de 160 u$s/ha, cifra significativamente inferior al costo de un maíz de primera, mientras el costo de cosecha y comercialización ronda los u$s 210 por hectárea y presenta un retorno por u$s gastado de 3,52.

  • Competencia

    «Estas cifras sin duda compiten seriamente con la soja de segunda en el aspecto económico», comentó Portugal. Ni hablar, además, de las ventajas agronómicas que presenta el maíz y su aporte de carbono orgánico al suelo. «Suponiendo un rendimiento medio de trigo de 32 quintales por hectárea y un rendimiento medio de maíz de 65 quintales por hectárea, el aporte de carbono orgánico de ambos al sistema es de 8,5 toneladas», indicó el especialista.

    Como se dijo, las buenas perspectivas de precios y el clima,que en la mayoría de los casos resultó favorable, impactaron fuerte en el ánimo productivo y en la elección de un buen paquete tecnológico.

    Productores y técnicos optaron por una buena elección de híbridos, fertilizantes y agroquímicos. Según datos aportados por algunas empresas del mercado de fertilizantes destinados a maíz, el fósforo creció 26% y el nitrógeno 28%.

    En el NOA, el paquete se complementa con la mayor utilización de los híbridos Bt, en densidades que rondan las 50 a 60 mil plantas por hectárea y niveles de fertilización que se ajustan para rendimientos esperados del orden de los 6.000 a 8.000 kilos por hectárea. Para Juan Gear, esta cosecha récord impactará en el mercado interno. En primer lugar va a distender los precios para el consumo interno respecto del final de la campaña anterior. «Si bien los precios se van a mantener altos, es posible que bajen un poco por el gran volumen que hace que se facilite su comercialización en el mercado interno. Los que consumen maíz en el interior del país van a poder descontar del precio los fletes más los gastos de exportación, cosa que no estaba sucediendo en la cola de la campaña anterior, cuando se estaba pagando precio de puerto en el interior», dijo el responsable de Maizar.

    Para Gear, es importante destacar que el precio del maíz ya subió. «No piensen que los preciosvan a llegar hasta el infinito-», advirtió.

    Según el presidente de Maizar, los subsidios a los consumidores de maíz en el mercado interno no repercuten sobre el precio del cereal. Más bien significan un menor costo para los consumidores internos.

    Lo cierto es que los productores ya han vendido buena parte de la producción. «Este año se ha vendido mucho maíz anticipadamente», sostiene Gear y detalla que un porcentaje importante va a ir a la exportación. Sobre una producción de 22 millones de toneladas, van a tener ese destino 14 millones y 8 millones van a ir al consumo interno, que se suma a unas 500 o 600 mil hectáreas que se destinan a ensilado y a cosecha de grano húmedo, que queda en los establecimientos y no ingresa al circuito comercial.

    En el contexto internacional, son los biocombustibles los que marcan el ritmo. «Si bien por ahora en nuestro país no hay ninguna planta operando con maíz, la relación la está dando más que nada la demanda internacional, que al restar maíz de exportación al mercado mundial -principalmente americano y chino- crea más mercados para el cereal argentino», explicó Gear.

    «Las perspectivas son muy buenas sobre todo por la creciente demanda que hay para alimento humano por un lado, para forraje por otro y, por supuesto, para combustible», agregó. Ahora bien, según los cálculos de Maizar, si en la Argentina hubiese plantas para la producción de etanol que consumieran, por ejemplo, entre 1,5 y 2 millones de toneladas de grano, no se vería afectado el consumo interno y con estos dos millones de toneladas, valuados aproximadamente en 300 millones de dólares, podríamos generar 800.000 m3 de etanol para exportar con un valor cercano a los 440 millones de dólares, más 700.000 toneladas de alimento proteico -DDGS-valuadas en 77 millones, totalizando 510 millones de dólares.
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