31 de marzo 2003 - 00:00

Malo: guerra encarecerá los gastos de producción

La guerra en Irak sigue acaparando la atención del mundo. Las consecuencias económicas de ella en general, y en particular para el mercado granario mundial, aún resultan desconocidas. Más allá del comercio estrictamente relacionado con la región, importa proyectar lo que pueda acontecer en términos generales con la economía mundial.

Una guerra corta podría determinar una rápida reanudación del comercio internacional. Una guerra prolongada, por el contrario, podría interrumpir aun más el tráfico mundial de mercadería, además de los efectos negativos que una recesión podría acarrear.


Lo que sí podemos observar es que algunos efectos de la crisis ya afectan la demanda: si bien es cierto que el petróleo cayó fuerte en el curso de los últimos 10 días, los fletes no copiaron este trayecto. Del mismo modo, las primas de seguros siguen siendo elevadas. Por el otro lado, los gastos de producción también tenderán a encarecerse por la pronunciada suba que experimentaron los fertilizantes en el último trimestre.

Los progresos en la recolección de soja en Brasil siguen siendo importantes a pesar de algunas ligeras demoras por las lluvias de la semana pasada. En la Argentina, la marcha plena de la campaña no se observará hasta mediados de abril. En el puerto de Paranagua, en tanto, se observa una importante acumulación de buques a la espera de cargar soja. El «lineup» estimado sería de alrededor de 2 millones de toneladas, lo que origina demoras en los embarques del orden de las dos a tres semanas por encima de lo previsto. La instalación portuaria se encuentra operando a toda su capacidad y el ritmo de descarga de camiones duplica prácticamente al observado el año anterior. Esta circunstancia determinó que China optase por sustituir compras previas de soja brasileña por la de otros orígenes a efectos de ganar celeridad en el aprovisionamiento.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, según sus siglas en inglés) revelará hoy su perspectiva anual de siembra. El elevado costo de insumos básicos como el nitrógeno podría determinar que el cambio de siembra de soja a maíz en los EE.UU. no resulte tan marcado como inicialmente se había proyectado. De todos modos, se observará un importante retroceso en la siembra de soja pues los agricultores de ese país dedicarán mayor área de siembra para algodón y trigo en esta temporada, a expensas de la oleaginosa.

• Crecimiento

Por otra parte, la demanda de Asia por soja sigue siendo realmente importante. Se ha vivido un crecimiento exponencial en el consumo de este producto y las disponibilidades mundiales han acompañado el crecimiento de la demanda. Esta tendencia podría continuar en caso de seguir mediando precios como los actuales, particularmente en Brasil donde la frontera agrícola sojera se podría seguir extendiendo generosamente. La producción mundial de harina de soja creció 75% en la década pasada y este importante aumento fue muy bien absorbido por la demanda, particularmente la asiática. A principios de la década del '90, este continente consumía apenas 12% de la harina de soja que el mundo producía. Actualmente esta proporción se duplicó, trepando a 27% en un lapso de solamente 12 años. China fue el país de mayor crecimiento en el consumo doméstico de harina de soja de toda la región. Esta nación, es la mayor productora de porcinos del mundo, y viene invirtiendo fuertes sumas de dinero en el proyecto de expandir su industria avícola.

Además, la capacidad de molienda china se triplicó en la última década, lo que determinó la imperiosa necesidad de importar cada vez mayor cantidad de porotos de soja para abastecer sus fábricas. Esto significó, a su vez, menores importaciones de harina y aceite de soja. En el primer rubro, inclusive, China exportó algo de harina de soja desde algunos puertos. En aceite de soja, este país ya se autoabastece.

Según los datos revelados por la agregaduría agrícola de los EE.UU. en China en esta semana, el país importará en esta campaña 16,25 millones de toneladas de porotos de soja. El crecimiento chino en el consumo de harina de soja fue acompañado paralelamente por la capacidad de nuestro país de abastecerlo. La producción de harina de soja creció en la Argentina 266% en la última década, lo que decididamente agrega valor a las exportaciones de nuestro país.

Los Estados Unidos, por el contrario y pese a tener la mayor capacidad instalada del planeta, languidecieron en la provisión de porotos, harina y aceite de soja al mundo a partir de 1993.
Diez años atrás, 71% de la soja vendida en los mercados mundiales provenía del país del Norte. Durante esta campaña, se espera que EE.UU. abastezca al mundo en 41%.

La participación en el mercado mundial de harina de soja cayó de 21% a 11% y en el de aceite de soja de 16% a 10%. Esta tendencia, se acentuará en los próximos años por la mayor participación de Sudamérica en la provisión de soja al mundo.

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