Los comentarios en torno a una importante cosecha de soja en Brasil y la Argentina dominaron toda la atención durante la semana pasada. En este sentido, tomó por sorpresa a todo el mercado el ajuste realizado el martes por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, según sus siglas en inglés) en relación con su expectativa de producción de soja en nuestro país, elevando la cifra de 33,5 millones de toneladas a 35 millones, algo que el mercado no esperaba en absoluto. En relación con Brasil, el USDA mantuvo sin cambios su proyección de 51 millones de toneladas. Es cierto que la llegada de las nuevas disponibilidades sudamericanas presionará la plaza a partir de ahora, y mucho más luego de ser reveladas estas cifras, aunque también debemos tener en cuenta que la llegada de la primavera en los EE.UU. le podría agregar al mercado algo de «premio climático», ante la incertidumbre que genera toda etapa de siembra y particularmente ésta.
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El maíz será el primer cultivo a implantar en los EE.UU. y, además de la marcha de siembra, habrá que observar el ritmo que mantiene la demanda y su capacidad de poder erosionar los crecientes stocks finales norteamericanos.
• Conclusión
Cabría analizar el momento financiero que hoy vive nuestro país y el mundo para llegar a la conclusión que durante la próxima campaña de granos gruesos, recientemente iniciada, tal vez no resulte una alternativa útil la indiscriminada retención de granos que tan bien funcionó durante el ciclo agrícola argentino anterior. Debemos recordar que durante 2002, y prácticamente a esta altura, el valor del dólar se disparaba diariamente sin control. Este fenómeno llevó a cotizar la moneda norteamericana de $ 1,40 a $ 4,00 en un santiamén. Reinaba además un profundo descrédito al sistema bancario. La incertidumbre económica y la importante mejora de la plaza internacional en el mercado de granos de aquellos días condujeron a los productores a retener granos, como una forma simplificada de acaparar dólares. Sin embargo, la situación ha variado profundamente en el último semestre. Hoy nos encontramos con un dólar estable y un mercado internacional que ha comenzado a evidenciar algunos ligeros síntomas de flojedad, fundamentalmente por la importante campaña sudamericana que se avecina. La conjunción de ambos factores, además de la incertidumbre política que se generará a partir de ahora y bastante más allá de las próximas elecciones, implicará necesariamente mayor cautela a la hora de guardarlo todo. Las próximas políticas que se tracen en torno del campo, también podrían modificar la situación actual, al igual que los precios. El clima internacional tampoco resulta muy favorable: la posibilidad de un conflicto bélico en Irak, la caída de las Bolsas mundiales y la flojedad del dólar contra el resto de las monedas, hacen temer que, tarde o temprano, los granos puedan contagiarse de este clima recesivo ante el devastador efecto pobreza que se ha generado en el mundo en los últimos meses, con consecuencias directas e inevitables sobre el consumo. Resultará necesario, entonces, formular caso por caso un diagrama de estrategias para consolidar aquello que se podría vender y transformar en divisas o bienes de capital, para luego entonces resolver qué producto podrá contar con mayores fundamentos para retener y almacenar. La fuerte caída de la soja de la campaña 2001/'02 de los últimos tres días hábiles resulta una clara señal de que no siempre se gana guardando. El informe del USDA no aportó muchas novedades al mercado. Aparte del notable incremento en la producción de soja en nuestro país, más arriba aludido, no hubo muchos datos adicionales aportados. En soja los stocks finales de los EE.UU. se recortan 3%, algo que estaba previsto y que obedece fundamentalmente a un incremento en las exportaciones. La producción brasileña fue mantenida en 51 millones de toneladas. Si los datos de Sudamérica se confirmasen, las producciones combinadas de la Argentina y Brasil superarían en 16% a la estadounidense de la campaña previa. Con esta producción, la Argentina podrá exportar un récord de 9,7 millones de porotos y procesar otros 25,5 millones de toneladas. Con la molienda de soja, y sumando además la correspondiente a semilla de algodón y girasol, la industria operaría prácticamente al pleno de su capacidad instalada, lo que generará un interesante valor agregado a esta campaña.
En maíz, los stocks finales de los EE.UU. se incrementaron en 8% con respecto a lo informado en febrero, fundamentalmente por la caída en el ritmo de exportaciones. La noticia es mala, aunque estaba bastante descontada por la plaza. Dentro del contexto mundial, la campaña de Sudáfrica crece un millón de toneladas y se la proyecta en 9 mill./t la proyección de la Argentina para la campaña 2002/'03 permanece en los 14,5 mill./t, cifra que bien pudo haber crecido como la de soja pero que el USDA no incrementó. Esta estimación coincide con la de la Bolsa de Cereales de Bs.As. que estima una cosecha de 14,8 mill./t. En trigo, algunos operadores de Chicago se sorprendieron al ver un nuevo recorte de 3% en las exportaciones norteamericanas.
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