18 de febrero 2002 - 00:00

Operaciones de granos, al ritmo de la década del '80

La semana pasada comenzó con los comentarios de la reanudación de exportaciones por parte de la Argentina, una vez subsanados los inconvenientes generados por la devolución del IVA a los exportadores.

La presencia de la Argentina cobra relevancia al ser el principal exportador de subproductos de soja y girasol, segundo en maíz, tercero en soja y uno de los más importantes de trigo del mundo.

Se presumía que la presencia argentina en el esquema comercial mundial podía ser un elemento negativo para los precios, aunque finalmente gravitaron otros factores.

• Actividad

En el plano interno, el MAT no ha podido aún resumir su operatoria. La posibilidad de volver a contar con un mercado de futuros con precios nominados en dólares ayudaría al sector productivo, al brindarle certidumbre acerca de la moneda en la cual contratan.

De todos modos, existe aún un escollo -hasta el momento insalvable- que permita digerir buenos volúmenes operativos en todos los mercados de futuro locales, y es el grave inconveniente que suscita en el sector el fenómeno del «corralito».

Un mercado de futuros activo permitirá fijar con antelación las relaciones de los canjes contra insumos a realizar, y programar así mejor este esquema comercial, pero no determinará encendidas decisiones de venta en función de los precios obtenidos más allá de los compromisos de los productores. Dicho de otro modo: ningún productor se lanzará a la plaza a vender mucho más de lo que tenga comprometido, ante la imposibilidad concreta de convertir el producido de su venta en dólares «contantes y sonantes» y, por el contrario, retendrá hasta donde pueda hacerlo, pues existe la idea generalizada de que «estar en granos es estar en dólares», un pensamiento muy similar al que imperaba hacia fines de la década del '80.

Por otra parte, y a partir del lunes 3 de diciembre pasado, momento en el que comenzó a regir la prohibición de sacar dinero ilimitadamente de las cuentas corrientes bancarias, el MAT comenzó a operar menos, particularmente en las posiciones largas de nueva cosecha. La única excepción a esta regla sería la posibilidad de vislumbrar retenciones en el horizonte, medida que podría acelerar ventas anticipadas o, mejor aún, incentivar por parte de los productores ventas FOB, algo de lo que muchos ya hablan.

Por su parte, la demanda estará también atenta ante la posibilidad de contar en meses más con retenciones que podrían afectar el nivel de compra contratado en los mercados FAS de futuros. Más allá de estas observaciones, es mejor contar con un mercado dolarizado que uno en pesos, por el latente riesgo en la tasa de cambio, ahora libre, aunque esta dificultad podría ser neutralizada si el MAT solicita a la CNV la cotización en pesos de un contrato de dólar futuro, algo que no sólo resultaría un instrumento útil para los productores, sino también para los importadores que quisiesen asegurarse cambio a futuro, lo que expandería la base de negocios del mercado y de sus participantes.

Por otro lado, los exportadores comenzaron su actividad, una vez superados los inconvenientes que generaba la incertidumbre en el cobro del IVA y del factor de convergencia, con precios bastante más bajos que los obtenidos la semana anterior y pagando 90% del total, con más el IVA y el saldo a los 120 días, juntamente con la liquidación final.

• Complejidad

Esto también debería ser materia revisable pues en algunos productos, como el girasol, la incidencia de ese 10% se triplicaría ante la eventual bonificación de la materia grasa. Los negocios de contado en cereales se han vuelto bastante complejos y muy volátiles, pues ahora además de las oscilaciones del mercado internacional interviene un ingrediente nuevo, la tasa de cambio, que determina que la dispersión de precios sea significativa de hora en hora.

En su balance mundial de soja, el
Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) redujo sus estimaciones para Paraguay en 100 mil toneladas, ubicándolas ahora en un total de 3,3 millones de toneladas.

Por su parte, mantuvo sus expectativas para Bolivia, Brasil y la Argentina lo que representaría una producción regional total de 75,65 millones de toneladas, contra los 70,75 millones obtenidos durante la campaña anterior.

La producción de China fue estimada en 15,45 millones de toneladas, 150 mil toneladas por encima de lo informado el mes anterior, y además redujo las importaciones de poroto de soja de este país en 500 mil toneladas, proyectándolas ahora en 13,5 mill/toneladas.

Con referencia a China, no existen avances concretos en las negociaciones que se están llevando a cabo con referencia a la flexibilización de su dura política de ingreso de materiales transgénicos, que comenzaría a regir inexorablemente a partir del 20 del mes próximo, algo que preocupa a la totalidad de los exportadores de soja. La proximidad de esta fecha determinó un fuerte ingreso de soja al país asiático, antes de que comiencen a regir las nuevas imposiciones.

Las estimaciones privadas de la cosecha brasileña exceden en casi todos los casos los 42,5 millones de toneladas; el avance de la cosecha sigue constante en los estados del norte y la calidad obtenida resulta hasta el momento excelente, aunque los rendimientos observados no resultaron tan altos como se creía, razón que motivo cierta firmeza en las cotizaciones del poroto en
Chicago.

Durante los días 21 y 22 del corriente mes se llevará a cabo el «Agricultural Outlook Forum» en Washington que generalmente resulta un foro capaz de movilizar los precios en Chicago, por las expectativas que generan y comentan distintos analistas del USDA y también privados. Cobra relevancia en este encuentro lo que se vaya a decir acerca de la futura siembra en los EE.UU., especialmente si no se resuelve la decisión final del «loan rate» a aplicar durante la próxima campaña.

El
USDA dio a conocer su «outlook» mensual de trigo. En el mismo, se estima una ligera disminución en el escenario productivo mundial, un incremento en el consumo y comercio global y una modesta caída en los stocks finales proyectados. Tampoco esperan cambios significativos en los precios. La producción mun-dial proyectada es del orden de 1% inferior a la del año anterior y los stocks finales caerían en China, los EE.UU., la UE, Canadá y Australia.

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