19 de enero 2002 - 00:00

Panorama complicado con las operaciones paralizadas

No logró aún reanudarse la actividad operativa en el mercado de granos local; cumplió ayer un mes desde el último día que se conocían precios de exportación y actividad en el Mercado a Término de Buenos Aires. La situación sigue siendo compleja y a los problemas viejos se suman otros nuevos sin que se solucionen los primeros.

Brasil sigue siendo un agresivo exportador de poroto de soja.
En las últimas tres campañas esta tendencia se ha manifestado con fuerza. Algunos aluden algunas razones para este fenómeno entre los que se menciona la devaluación del real (algo parecido podría acontecerle a nuestro país en este sentido), el importante incremento en la producción de soja en ese país, el cambio de política comercial de China que pasó de importar subproductos a commodities para aprovechar (e incrementar) su capacidad de molienda instalada y la habilidad de mantenerse (hasta la campaña anterior) como un abastecedor mundial de soja no transgénica.

El Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA) sorprendió en su último informe al recortar en casi un millón de toneladas la cifra definitiva de la producción de los EE.UU.;
también volvieron a achicarse los stocks finales, confirmando buenas proyecciones de uso doméstico y de exportaciones. Estos dos renglones deberán demostrar buenas señales en los próximos informes de oferta y demanda para no decepcionar a la plaza. El rubro «exportaciones» resulta más tangible pues su seguimiento se formula semanalmente, a partir del informe de ventas y las inspecciones que revela el USDA; por el contrario, el consumo local se visualiza con menor claridad y a partir de los stocks trimestrales de granos.

Trigo

En trigo, vale un poco el mismo argumento. Se requerirá más actividad exportadora por parte de los EE.UU. para que el mercado siga con la tendencia iniciada hace algo más de un mes atrás. La menor área de siembra de trigo de invierno actuará también como un factor de sostenimiento en el nivel de precios, particularmente para las posiciones diferidas de Chicago.

El trigo de invierno estadounidense evidencia una marcada declinación en su área de siembra desde el año 1997,
cuando el «Farm Bill» dio a los productores la libertad de optar por otros cultivos. El área a dedicar con trigo de invierno de esta temporada resulta la más baja desde el año 1971. A partir del presente año, la producción de soja se repartiría con 44% de la producción global que correspondería a los EE.UU. y 41% a los cuatro principales productores de Sudamérica, (Brasil, la Argentina, Paraguay y Bolivia).

La cosecha mundial se ha dividido ahora virtualmente en dos semestres:
en la primera parte el uso y las exportaciones de los EE.UU. son más agresivas, aunque su rol en el mercado de exportación no sea tan importante como lo es el de esta región. La sequía que se registra en el sur del Brasil preocupó a los operadores de Chicago; este mercado no contaba con el suficiente «premio climático», de allí las mejoras de la semana anterior y la actual en esta plaza.

El informe final de producción de soja del USDA recortó nuevamente la campaña 2001/ '02 de este país en 870 mil toneladas, aunque a los efectos globales esta situación resulta irrelevante pues la proyección para Brasil crece en un millón de toneladas de diciembre a enero. Las producciones de los cuatro principales productores de soja sudamericanos alcanzaría, según el USDA, los 75,75 millones de toneladas, contra 78,7 millones producidos esta temporada en los EE.UU. y por encima de los 70,35 millones que la región produjo durante la campaña 2000/'01.

Respecto de la próxima campaña sojera de los EE.UU., las primeras estimaciones oficiales surgirán en febrero, en el «Outlook Forum» de Washington, aunque algunos ya esbozan un incremento de siembra de esta oleaginosa del orden de 1%.

Con las correcciones parciales de los diversos mercados de granos, tendencia liderada por el trigo y seguida por la soja, la plaza de aceites ha quedado bastante relegada.


El aceite de soja resulta el más barato de los aceites de uso doméstico en los EE.UU. El aceite de girasol mejoró bastante sus cotizaciones a la luz de las escasas cosechas de Rusia y Ucrania y el exceso de humedad durante la época de implantación en nuestro país. La suba más notable fue la del aceite de maíz: de cotizar al nivel más bajo de los últimos 35 años hacia fines de 2000, duplicó con creces su valor y ahora cotiza con un importante premio sobre el aceite de soja. El único subproducto que cotiza a un premio bajo con respecto al aceite de soja es el de algodón.

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