El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, subrayó que el lockout convocado por la Sociedad Rural, CRA y Coninagro "no tuvo ningún tipo de trascendencia", y "sólo fue de carácter político" en vez de "encontrar soluciones a los problemas".
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Las declaraciones las formuló en su habitual encuentro con periodistas antes de ingresar a la Casa de Gobierno, donde remarcó que el Gobierno "tiene la propuesta de acercarse a trabajar con los productores", porque las "decisiones buenas" se toman "cuando se los tiene cerca".
En ese sentido, indicó que "a veces quienes dicen ser dirigentes del sector no representan el pensamiento del productor", al tiempo que subrayó: "somos respetuosos de las entidades".
Consultado sobre las diferencias surgidas en algunas entidades del campo, como la renuncia de Juan Otero, miembro de la agrupación de productores lecheros del noreste de Santa Fe y Córdoba y sudeste de Santiago del Estero, aseguró que el Gobierno "nunca" tuvo la actitud de provocar una división.
Para Fernández, "no es llamativo" que otros productores vean la cuestión de otro modo, como por ejemplo que el país estaba fundido con miles de campos embargados, y que con la presencia de Néstor Kirchner en el Gobierno "no se ejecutó un sólo campo más y se resolvieron todos los embargos".
Enfatizó que la medida de fuerza fue "un lockout patronal", y destacó que "en Rosario, por ejemplo, el nivel de transacciones y movimientos ha sido prácticamente el cotidiano".
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