El 15 de diciembre se reunió el Consejo Europeo de Pesca en Bruselas y decidió importantes reducciones en la pesca de varias especies, pero sensiblemente inferiores a las que preconizaba la Comisión Europea.
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Para la reserva septentrional de la merluza, que se extiende del estrecho de Skagerrak (entre Noruega y Dinamarca) al golfo de Vizacaya, el Consejo decidió una reducción del 50 por ciento de los "totales admisibles de captura" en 2001. La Comisión recomendaba un recorte del 74 por ciento.
Para el bacalao en el oeste de Escocia, el Consejo aprobó una reducción del 50 por ciento en las capturas, en lugar del 56 reclamado por la Comisión.
Para la pescadilla del oeste de Escocia, el Consejo fijó una reducción del 10 por ciento. La Comisión recomendaba un 35 por ciento.
Para las especies que gravitan alrededor de los bancos de bacalao, pescadilla y merluza, como los langostinos, el Consejo votó una reducción del 10 por ciento, la mitad de lo preconizado por la Comisión Europea.
La decisión del Consejo, aprobada con la objeción de Grecia y la abstención de Italia, fue bienvenida por los funcionarios. El comisario europeo de Agricultura y Pesca, Franz Fischler, se congratuló por las reducciones, aunque hayan sido inferiores a las propuestas por la Comisión. "Estas reducciones revisten una gran importancia, son las más importantes jamás realizadas", aseguró.
Asimismo, el Consejo decidió la puesta en marcha de un plan quinquenal de reconstitución de las reservas de las especies amenazadas. Este plan, incluirá medidas de la malla de las redes y los mecanismos de control que se aplicarán para comprobar que se respeta el plan de reconstitución. Para la merluza en particular, se debe evitar la pesca de piezas demasiado pequeñas. También se adoptaron medidas técnicas para proteger ciertas reservas de "grandes migradores" como el atún y el pez espada.
Por último, acordaron un protocolo pesquero entre la Unión Europea y Groenlandia que permitirá la continuación de las actividades pesqueras de los barcos comunitarios en aguas groenlandesas. Buscan también arribar a un acuerdo con Marruecos. De no conseguirse, elaborarán un programa para reducir a la inactividad a la flota comunitaria, integrada principalmente por españoles y portugueses.