Porcinos: polémicos datos de importación
La Unión de la Industria Cárnica que representa a frigoríficos especialmente del interior del país algunas fábricas chacinadoras líderes y también PyMEs del sector responde a la nota de la Asociación Argentina de Productores Porcinos, que con la firma de su gerente, Juan Ucelli, ha escrito en forma crítica sobre el aumento de las importaciones de productos porcinos.
Tendencia
La nota a que aludimos dice que los que compran son empresarios argentinos. No se señala allí que esas empresas compran localmente, y también en parte importan, por algo muy sencillo, deben tener precios competitivos, ya que sino ingresan del exterior (Brasil especialmente) productos elaborados, que parten de un valor de costo inferior en su insumo principal. Nuestra Cámara y nuestros empresarios reconocen al respecto que si hace 4 o 5 años se debió importar porque faltaba producción local de carne de cerdo, hoy la oferta ha crecido y se ha mejorado notoriamente la calidad de los porcinos, esto es en los establecimientos que han aplicado técnicas de manejo adecuado, genética de primer nivel, han logrado índices de productividad para el cerdo magro, que están a los niveles internacionales. Pero la media o la generalidad no es así.
Hoy los porcinos están a un precio de $ 0,85 el kilo, lo que es sumamente rentable, para las explotaciones eficientes, que tienen costos que oscilan en $ 0,60. Sin embargo, a la par, vemos que muchos frigoríficos quiebran y otros van a convocatoria. Quizás los que todavía tienen rentabilidad, son aquellos que han logrado «integrar» la cadena de valor, esto es tener granjas (de crianzas de porcinos), plantas de faena y fábricas (ciclo II) de chacinados. Recordemos que en la Argentina, quizás por razones culturales o por el bajo precio relativo de la hacienda bovina, sólo se consume 1 kilogramo de cerdo per cápita, y la demanda total se integra con 7,5 kilogramos más que se destinan a chacinados (fiambres).
Analizando los frigoríficos de nuestra Cámara (grandes, medianos y pequeños) observamos que esta importación de insumos cárnicos en ningún momento supera 8% de las ventas totales. Es decir, son empresas que agregan valor, y en una economía globalizada compiten haciendo lo mejor que pueden con sus costos. Hoy todavía se importa de Brasil porque el precio no supera los $ 0,60 el kilogramo.
Nada dice Ucelli de lo que ha ingresado de productos, en dumping o a precios irrisorios, como son mortadelas a menos de $ 1,00 que no son adquiridas por las plantas frigoríficas locales, sino por brokers, intermediarios, supermercados e hipermercados, como otros comercios que lanzan estos productos al mercado, en competencia con la industria local que es la que paga impuestos y además genera empleo.
Que la Argentina, país que produce granos debiera convertir todo lo que pueda en porcinos, y tener verdaderas fábricas de carne es un deber incumplido, donde la falla esencial es que no hay un plan porcino, por el que nuestra Cámara viene bregando desde 1983, y ello quedo demostrado en el taller de trabajo realizado en el INTA donde participaron funcionarios de SENASA, INTA, SAGPyA, y también la AAPP con la presencia del propio gerente, y por supuesto empresas frigoríficas del sector privado argentino: ese informe (del que agregamos síntesis) realizado por una entidad que actuó con total objetividad (Bolsa de Comercio de Córdoba con el apoyo del Consejo Federal de Inversiones) demostró que lo que hace falta es ese plan, donde para abreviar digamos que con 250 millones de pesos de crédito, con un plazo de 3 años de gracia y una devolución en 5 años, puede dar a la Argentina el autoabastecimiento, y a partir de allí emprender acciones de exportación. Para los interesados, podemos decir y especialmente que si hay intención de «integrarse» que es la forma de hacer mejor el negocio, en este momento hay plantas frigoríficas en venta, ociosas y algunas cerradas. En otro orden de cosas digamos que varios frigoríficos tienen sus granjas, al punto tal que el mayor productor de porcinos del país, es un socio de esta Cámara que integrándose tiene más de 4.000 madres en producción. También hay otros con un menor número.
La diatriba, la agresión, el agravio no aumentan la producción. Lo que mejora la productividad y el producto es el trabajo constante, a partir de hechos reales, números ciertos y la vocación de bajar gastos, mejorar costos y transparentar el negocio donde, digamos de paso, para la industria organizada argentina, el mayor flagelo sigue siendo la evasión, que genera un handicap de 32% para los marginales.
Hay que producir más porcinos y se debe reducir la importación. Pero con acciones serias, con un plan integrando la cadena de valor y no simplemente hablando con generalizaciones que sólo ayudan a confundir a la gente que tiene menos conocimientos y, precisamente, la labor de los dirigentes es la de aclarar, instruir, informar y tratar de ayudar para que de una buena vez en este sector aprendamos a desarrollarnos en forma inteligente.

