Las especies más comprometidas en la campaña 2007 de siembra de pasturas serán la festuca, el pasto ovillo y el agropiro. En estos tres casos, la oferta es muy escasa y tal circunstancia se traducirá a los precios. Como contrapartida, la situación de las leguminosas -salvo por un aumento del valor de la alfalfa- es más holgada.
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Los precios internacionales de la alfalfa muestran una tendencia creciente en un contexto de demanda mundial en alza, frente a una caída de la oferta. Alrededor de 80% de la semilla comercializada en el mercado argentino es importada. En la plaza local existe cierta disponibilidad de materiales de los grupos 8 y 9, remanentes del año pasado. En la campaña 2007 el rango de valores de esta especie se ubicaría entre $ 13 y $ 18 por kilo versus $ 11-$ 14 por kilogramo en la campaña anterior.
En la campaña de siembra de 2007 se enfrentan dos fechas: por un lado, los productores saben que, ante el encarecimiento del maíz, las pasturas siguen siendo el recurso forrajero más económico. Sin embargo, las decisiones de compra de semilla se demoran por el incierto horizonte que enfrenta el negocio ganadero.
Costos
La implantación de pasturas polifíticas exige de 315 a 497 pesos por hectárea según zonas, repartidos entre labranzas, fertilizante y semillas, según los cálculos económicos del Area de Economía de AACREA.
El análisis en las diferentes zonas ganaderas muestra un costo similar para dos tipos de pasturas del sudeste de Buenos Aires. En las lomas (suelos clase III y IV), la mezcla contempla pasto ovillo, cebadilla y trébol rojo, con una fertilización de 100 kilos por hectárea de superfosfato triple a la siembra (cuadro 1). Para los bajos (suelos clase VI y VII), se considera la siembra directa de agropiro y lotus tenuis, también fertilizada con 100 kilos de superfosfato triple a la siembra. El costo por ración es de 42 centavos en la pastura de mejor calidad de suelos y 67 centavos en la de peor calidad.
Otro recurso forrajero de importancia en la zona son las promociones de raigrás, generalmente realizadas en los bajos dulces. Este recurso aporta volumen de forraje en invierno.
En el cuadro 2 se detallan los costos de esta práctica.
Adeptos
En los suelos de la región oeste de Buenos Aires y este de La Pampa, más proclives a la erosión eólica, la siembra directa de pasturas va sumando adeptos. En el cuadro 4 se presentan los cálculos para una mezcla de alfalfa y pasto ovillo, con avena como cultivo protector.
Ricardo Martínez Pek elaboró un informe para AACREA en el que resume los 10 aspectos más importantes a tener en cuenta a la hora de prepararse para la siembra.
Verificar el poder germinativo y el peso de 1.000 semillas y no sembrar a profundidades de siembra excesivas, sobre todo en suelos con problemas.
Cuando las densidades de siembra son muy bajas, algunos dosificadores de rodillos acanalados tienen que ir casi cerrados, lo que dificulta su regulación y aumenta la probabilidad de tapado. El uso de reductores permite abrir más el dosificador para tratar de minimizar estos problemas.
Es importante que los tubos de semillas no tengan un largo excesivo. También es conveniente utilizar tubos lisos o corrugados con aletas internas que eviten que las semillas queden atrapadas en los pliegues de las mangas.
Para las semillas que no admiten mucha profundidad, hay que buscar que la descargase realice por detrás del abresurcos y antes de las ruedas tapadoras, en la zona en que la tierra haya comenzado a desmoronarse parcialmente, buscando una ubicación lo más superficial posible.
Se deben regular las ruedas laterales de control de profundidad para que las semillas no se entierren demasiado. Si fuera necesario, habría que reformar los mecanismos de control (levas, correderas, pernos) para lograr la profundidad deseada.
Si las distancias entre hileras son mayores a 20 centímetros podrían realizarse dos pasadas por el lote, sembrando la mitad de la densidad en cada pasada, lográndose una disposición espacial más homogénea, que además permite aplicar mayores dosis de fertilizante.
Si la sembradora es de doble disco, suele recomendarse el uso de algún tipo de cuchilla labradora, que asegure una remoción de la línea de siembra aunque trabaje a escasa profundidad.
Para mejorar las posibilidades de emergencia puede ser conveniente equipar a las sembradoras con peines selladores, cadenas y/o rolos, con el fin de remover el rastrojo, mezclar las semillas con el suelo y conservar la humedad superficial.
Si se siembran pasturas sobre rastrojos de cosecha gruesa, es recomendable el uso de rolos trozadores de residuos o algún otro equipamiento que cumpla esta función.
Una balanza de mucha precisión y distancias de calibración importantes son las claves de una regulación adecuada que garantice las densidades buscadas.
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