Algunos de los disertantes del seminario sobre Límites Máximos de Residuos (LMR) en
fitosanitarios en relación con el comercio global y la seguridad de los consumidores.
El tema de los límites máximos de residuos en fitosanitarios (LMR) es de una relevancia creciente en el comercio mundial de alimentos. Estos límites son la máxima cantidad de residuos de un agroquímico determinado que puede estar presente en un alimento derivado de un cultivo tratado. Este máximo está determinado por estudios toxicológicos que demuestran que ese umbral ofrece la mayor seguridad a quien va a consumir ese alimento respecto de su inocuidad. La existencia de requisitos elevados en ciertos mercados, obviamente los más atractivos por su poder de compra, determinó el interés por conocer mejor esta temática, lo que hizo que haya estado al tope de la agenda de los exportadores, del SENASA y de diferentes áreas del gobierno vinculadas con las negociaciones económicas internacionales.
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En este marco, CASAFE (Cámara de Sanidad Agropecuaria y Fertilizantes), junto con la entidad internacional correspondiente, organizó ayer un seminario sobre Límites Máximos de Residuos (LMR) en fitosanitarios en relación con el comercio global y la seguridad de los consumidores.
Su enorme potencial lo evidencia la presencia de casi 200 profesionales entre funcionarios, técnicos de la industria de fitosanitarios y sectores exportadores. El dictado de las presentaciones estuvo a cargo de expositores de reconocida experiencia: entre otros, Guillermo Mentruyt, un especialista de Dow Agrosciences, y los expertos Philip Brindle (BASF, USA) y Otto Kline (Bayer, Monheim).
El SENASA aportó una presentación centrada en la visión argentina de la temática, que estuvo a cargo de Daniel Mazzarella. La importancia de seguir reforzando el sistema de los registros del SENASA se desprende como una conclusión natural de este evento. Por cuanto sólo con el respaldo de los organismos tecnológicos de mucha preparación científica resulta posible mantener abiertas las oportunidades y la competitividad del comercio exterior. Para no mencionar las crecientes exigencias de empresas alimentarias o cadenas de supermercados que inclusive poseen niveles de exigencia que superan a veces largamente a los propios requerimientos de naciones de alto estándar de registro.
Un punto que fue resaltado en el evento por parte de Guillermo Cal, director ejecutivo de CASAFE, es el de la necesidad de una adecuada protección de los derechos de propiedad intelectual en relación con los datos de registro. Esta información, costosa de generar, no está hoy protegida en la Argentina, y se da el caso de empresas o personas que no aportaron nada a la generación de esa información y no obstante pueden hacer uso de ella para registrar un producto. Si se desea estimular la inversión en investigación y en desarrollo, así como la generación de datos, es preciso que el derecho de propiedad de la información de valor comercial sea respetado. Para asegurar los mercados y brindar a nuestra exportación la máxima competitividad, es preciso generar información en cantidad y calidad, para estar en condiciones de satisfacer las demandas de los clientes, en especial aquellos de mayor poder adquisitivo.
Para dar una idea comparativa: en Estados Unidos o en la UE, los datos que se presentan para registrar un producto fitosanitario no pueden utilizarse por un tercero (sin autorización del dueño de la información) por un período de 10 años a partir de la obtención del registro. Nuestros vecinos, Brasil y Chile, también avanzaron mucho en esa materia y resguardan la propiedad intelectual de manera cada vez más efectiva, acercándose a los niveles norteamericano o europeo.
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