En febrero se realizará la cosecha de soja, y de acuerdo con las estimaciones técnicas, se espera alcanzar un rinde promedio que podría oscilar entre los 2.500 y 3.000 kilos por hectáreas, según informó el diario "La Mañana de Neuquén". "Esto es muy importante para la zona, y es mi deseo que algún día muchos agricultores puedan sumarse a esta alternativa", indicó un productor.
La primera producción de soja en la Patagonia es esperada con interés por productores de la zona. Una prueba piloto que puede cambiar el futuro de la región.
En febrero se realizará la cosecha de soja, y de acuerdo con las estimaciones técnicas, se espera alcanzar un rinde promedio que podría oscilar entre los 2.500 y 3.000 kilos por hectáreas, según informó el diario "La Mañana de Neuquén". "Esto es muy importante para la zona, y es mi deseo que algún día muchos agricultores puedan sumarse a esta alternativa", indicó un productor. En la provincia de Neuquén se realizó por primera vez el cultivo de soja de dos tipos de período corto conocidas como Ayelén 22 y Azul 35. Una empresa líder en el desarrollo genético de semillas comenzó la siembra experimental de soja en un campo de la zona de Senillosa.
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Los trabajos son el broche de una larga investigación de unos cinco años, en la búsqueda de variedades de esa oleaginosa que sean capaces de resistir las condiciones agrometeorológicas de la Patagonia. En febrero se realizará la cosecha de la primera campaña de soja que fue sembrada en un área de 18 hectáreas y, de acuerdo con las estimaciones técnicas, se espera alcanzar un rinde promedio que podría oscilar entre los 2.500 y 3.000 kilos por hectárea según informó el diario «La Mañana de Neuquén». «Juan Carlos Ridao, emprendedor de la zona y titular del área del cultivo experimental no podía creer lo que estaba frente a sus ojos; una moderna máquina, por demás inusual para estas latitudes, recorría una y otra vez su predio. En pocas pasadas, la franja sobre la que se preparó el suelo con cultivo de avena, comenzó a albergar a unos 6 centímetros de profundidad uno de los commodities más demandados por el mundo», describen. Julio Ferrarotti, director del Proyecto Soja Patagónica, explicó a «La Mañana de Neuquén» que este paso es el producto de unos cinco años de desarrollo de los cultivares que podrían adaptarse a las latitudes de la norpatagonia.
Por su parte, Ridao, que en todo momento agradeció el aporte de las empresas interesadas en el proyecto y también del gobierno neuquino, explicó que se decidió experimentar el cultivo en un área de 18 hectáreas, para lo cual se realizó la correspondiente preparación del suelo con un manto de cultivo de avena para cubrir del viento, la siembra que se llevóacabo durante el domingo. «Si bien los estudios y ensayos realizados nos permitieron llegar con buenas expectativas a esta etapa, ésta es la primera experiencia en el gran cultivo», indicó Ferrarotti, y destacó las características del suelo y del clima regional para el desarrollo productivo de soja. No obstante aclaró que la principal condicionante en esta región puede ser la acción del viento, para lo cual se contempla la protección del cultivo con un sistema de cortinas.
• Ensayo
El directivo de la empresa semillera agregó que para el ensayo en cultivo se eligieron dos variedades de soja, Ayelén 22 y Azul 35, dos tipos de período corto, para evitar que el cultivo sea alcanzado en algún momento del desarrollo por las bajas temperaturas.
Por ese motivo, la fecha de cosecha tendrá lugar entre febrero y marzo. «Esto es muy importante para la zona y es mi deseo que algún día muchos productores puedan sumarse a esta nueva alternativa para la región», indicó Ridao. Como parte del Proyecto Soja Patagónica, las distintas empresas mencionadas participaron activamente en lo que se refiere al traslado y disponibilidad de la maquinaria apta para la siembra, fumigación y cosecha, los insumos básicos para el buen desarrollo del cultivo y el resto de la logística que demandó esta experiencia.
Relmó realizó, como parte de su estudio de las semillas, distintos cultivos experimentales a pequeña escala, uno de ellos tuvo lugar en cercanías de la capital neuquina y otro en la zona de Viedma.
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