Llevar la Argentina al mundo, y traer a nuestro país las discusiones en temas de política agrícola, es nuestra obligación profesional, especialmente en este momento que se están discutiendo nuevas integraciones económicas como es el caso del ALCA. Las constantes transformaciones en el sector agropecuario y los cambios cada vez más veloces en las reglas de juego mundiales, limitan los roles de las naciones. Para la definición de una política agropecuaria en el ámbito nacional y regional, se deben evaluar las medidas estatales de los principales productores y consumidores mundiales de granos y oleaginosas. Estados Unidos hace cinco años define un plan de siete años de duración, el cual en la actualidad representa un punto de inflexión para el sector. Esta era del «Freedom to Farm» invalida a la autoridad gubernamental para aplicar programas anuales con el fin de no explotar tierras productivas, lo que genera-ba diferencias entre la decisión de siembra del productor y la asistencia financiera guberna-mental. Los años previos a esta nueva era, mostraron altos precios del algodón, trigo y maíz, determinados solamente por una creciente demanda, acontecimientos que no fueron reconocidos como fundamentales.
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Los productores obtuvieron precios altos por grandes volúmenes demandados en el mercado, y por lo tanto, altos ingresos efectivos. EE.UU. y la Unión Europea pasaron los últimos diez años otorgando fuertes subsidios a las exportaciones de trigo, aumentando su consumo, y desalentando el consumo de los otros granos. La creciente demanda mundial de oleaginosas, fue incentivada por el resto de los países productores, al mismo tiempo que los productores americanos se fueron atando económicamente a los cereales subsidiados.
La UE continúa adoptando reformas políticas de acuerdo a los Planes de la Agenda del año 2000 a 2006, con un alto impacto en el mercado agropecuario doméstico, ya que implican reducciones adicionales en los subsidios, y aumentos en los ingresos de asistencia. Para los años 2000 y 2001, los precios de sustento de los cereales se reducirán 15%, y se compensará con un aumento de 9 euros por tonelada (Euro = 8,92 u$s) en los subsidios para los cereales, mientras que para las oleaginosas deberá reducirse en 33% por el período de tres años, para igualarse con los cereales.
A corto plazo, esta equiparación podría colocar a la soja en desventaja frente a los cereales, pero a largo plazo incrementará la producción total de granos.
Esta reducción de subsidios haría más competitiva a la UE en los mercados mundiales y mejoraría el comercio interno. Sin embargo, los objetivos clave de estas reformas siguen siendo el aumento de la demanda de granos para consumo animal y el aumento de las exportaciones. En el corto plazo, la fiebre aftosa afecta la producción y la demanda de exportación. Esta política agrícola está sujeta a la aceptación de los nuevos miembros en los próximos 5 a 10 años. La UE ha negociado en forma exitosa acuerdos de liberación del comercio con los potenciales países miembros, lo cual es importante para incrementar el comercio y para el ingreso de estos países a la UE. Sin embargo, la política agrícola comunitaria no considera a los potenciales nuevos participantes.
Cambios
China: después de décadas de producción creciente con el fin de poder autoabastecerse, el gobierno realizó cambios fundamentales en la política agrícola en el año 2000. Los programas incluyen la reducción del área de maíz, algodón y azúcar, dando lugar a cultivos de grado superior y oleaginosas, eliminando los de menor calidad.
El gobierno está comprometido a realizar inversiones en investigación y tecnología, así como permitir la introducción de nuevas variedades de semillas, mayor uso de fertilizantes, agroquímicos y la construcción de sistemas de irrigación. Es decir, se incrementará la producción mejorando los rindes actuales. Después de 15 años China ha cumplido la mayor parte de sus negociaciones bilaterales con los miembros de la OMC. Para las exportaciones a granel, China eliminó los subsidios a la exportación, permitió la comercialización por canales fuera del ámbito gubernamental, redujo las tarifas y eliminó las barreras sanitarias o fitosanitarias sin sustento científico. A mediano plazo, establecerá un sistema de cuota porcentual para las commodities agrícolas, lo que permitirá la introducción de traders privados.
Las empresas agrícolas podrán importar a China y distribuir directamente los productos sin intervención estatal. India: los factores claves para que el gobierno reexamine su política agrícola son el lento crecimiento de los últimos años y los cambios registrados en el ámbito de la OMC, pero el factor detonante actual son los altos stocks que el gobierno está enfrentando, incitándolo a traspasar el sistema de stocks al sector privado. Para reducir los stocks el gobierno indio mantendrá los subsidios a las exportaciones de trigo durante el período 2001/02. Otras medidas son el reintegro de 5,2% del precio del trigo a los productores, reducción en el precio de la harina de trigo en los Estados no productores, así como el incremento en las tarifas de bienes para proteger al mercado doméstico, luego de que se aplicaran restricciones a las importaciones posteriormente a las negociaciones en la OMC.
En este escenario es que la Argentina está compitiendo en el mercado internacional de commodities.