Retenciones afectan la productividad

Campo

Esta semana se cumplirían los 15 días para que el gobierno dé una respuesta al campo acerca de la posibilidad de reducir escalonadamente las retenciones hasta su eliminación total. En la siguiente nota, el autor analiza los efectos del impuesto a la exportación sobre el sector agropecuario.

El efecto perverso de los de rechos de exportación sobre la producción es manifiesto. Como sombra, ellos se deslizan sobre el valor de la producción, sin que fácilmente el productor advierta la quita aplicada a los precios de la agroindustria.

Al ser todos los bienes del agro transables, no sólo la parte que se exporta, sino también la que se destina al consumo interno recibe el impacto de este impuesto claramente antiproductivo.

Lógicamente, en un contexto de aguda falta de recursos, donde el cuadro fiscal representa uno de los peores problemas del gobierno, y en vista de la pobre performance en la recaudación impositiva, estos impuestos pasan a ser la panacea frente a los resultados de una alarmante falta de medidas estructurales. En tal caso, tienen una respuesta fiscal y sobre el nivel de precios altamente favorable. Pero debe quedar claro, esta presunta respuesta positiva es únicamente a corto plazo. Pues, en rigor, estos impuestos atentan con toda contundencia sobre la productividad y la expansión de la frontera agropecuaria de la producción, paradójicamente, destinada a la exportación.

En la medida que el sector exportador vaya declarando sus ventas externas, la aplicación de retenciones tan altas como las actuales irán permitiendo un ingreso de fondos a la AFIP de forma visiblemente creciente. Se estima que para mayo, el monto a percibir llegará a cerca de 500 millones de dólares y que para junio este monto sea superado. De esta forma, se espera que durante todo este año, la cifra alcance a un nivel superior a 6 mil millones de dólares.

Resulta tan atractiva la suma a cobrar que, obviamente, en el espíritu de todo emprendedor agropecuario subyace el temor a nuevas modificaciones. Con un cuadro de
subsidios internacionales en alza, este esquema impositivo aplasta todo entusiasmo para motorizar la exportación argentina.

La realidad es que las llamadas retenciones no sólo afectan la rentabilidad del agro sino que
nublan el horizonte económico del productor como empresario. Esta falta de previsibilidad es la que atenta contra la inversión, en un sistema productivo cuyo retorno sólo se advierte una vez superado un período no menor a los 7/8 meses.

• Impuestos

Bien podría decirse que resulta mayor el daño que ocasionan los interrogantes y fantasmas aparejados que el monto en sí de estos impuestos. Por ello, debe establecerse un compromiso sobre el nivel que tendrán a lo largo de la campaña, mediante ley nacional o elemento similar que brinde certidumbre.

Una escala creciente en su nivel acentuaría la capacidad de liquidación de divisas en los próximos dos o tres meses. Por ello,
es conveniente establecer una tabla de descuentos decreciente sobre los derechos de exportación, para estimular la pronta liquidación de divisas, y así obtener una menor presión sobre el valor del dólar en los próximos meses.

Siendo así, cabe urgentemente asegurar un
cronograma en el nivel de retenciones por lo menos mientras dure la presente campaña. En tal organigrama debería establecerse el compromiso a apuntar hacia su desaparición.

Se está iniciando la campaña y la incertidumbre, tanto del exterior como desde el frente interno, resulta de tal magnitud que el cronograma sería más que un paliativo un requisito, si no se desea enfrentar un fiasco en pocos meses más.

Una estrategia oficial de tal naturaleza, al menos,
amortiguaría la incertidumbre existente y ayudaría a no retroceder en el proceso de crecimiento registrado a lo largo de la década pasada, concebido como único en el mundo.

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