La sequía que afecta a amplias regiones de la Argentina causó la muerte de un millón de ovinos en la patagónica provincia de Río Negro, informaron asociaciones de criadores en Buenos Aires.
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La falta de lluvias desde el año pasado dejó sin alimento a los animales y provocó la muerte a unas 700.000 ovejas adultas y unos 300.000 corderos, según precisaron los criadores.
El subsecretario provincial de Producción, Humberto Iglesias, consideró que «la sequía que soporta la región sur configura lamentablemente un cuadro previsible, porque esa zona está en condiciones absolutamente marginales para la producción ovina». El funcionario calificó de «excesivo» el consumo del forraje natural, que no fue luego cultivado en igual medida, es un factor que agravó la desertificación de los campos del sur de Río Negro.
Las entidades criadoras de ovinos reclamaron en tanto al gobierno provincial que se replantee el sistema ganadero productivo.
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