Ya tiene fecha la Asamblea General del Instituto de Promoción de Carnes Vacunas (IPCVA). Es el 22 de marzo. No será un día más, ya que se cumplen, formalmente, tres años de su gestación (los cálculos varían según la conveniencia y la opinión). El hecho que puede pasar inadvertido para muchos es de singular importancia por estos días, ya que según la reglamentación vigente se debe decidir si continúa en su rol de promoción o si se disuelve (en ese caso, según la ley, los fondos deberían ser administrados por el INTA).
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Si las entidades de ganaderos y frigoríficos representadas en el IPCVA deciden seguir con sus actividades de promoción interna y externa, deberán elegir un presidente, ya que Arturo Llavallol cumplió su gestión como representante de la Sociedad Rural Argentina. Sin embargo, no se descarta que pueda continuar en su cargo con una prórroga de un año. Eso lo decidirían esta semana entre las entidades del campo que conducen el organismo. Los frigoríficos también deberían decidir un vicepresidente.
Pero la decisión más compleja que deberá tomar la cadena de la carne es si responde afirmativamente al pedido del secretario de Agricultura, Miguel Santiago Campos, quien habría reclamado que el IPCVA se haga cargo de un viaje suyo a EE.UU. para «agilizar la reapertura del mercado americano de carnes frescas». Lo más curioso es que el pedido lo realizó la misma tarde que el gobierno anunciaba la reaparición de un foco de aftosa en el país y en el que Campos no se involucró.
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