La Argentina tiene una nueva referencia en certificación de carnes. Se trata de un laboratorio de la Facultad de Agronomía de la UBA erigido a partir de un proyecto común con la Agencia Internacional de Cooperación del Japón (JICA).
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La iniciativa tuvo una premisa: la construcción y puesta en servicio de un ámbito de investigación que funcione como centro de ensayo, capacitación y transferencia tecnológica, en la sistematización de los estándares de calidad que exige, actualmente, el competitivo comercio internacional. Consciente de esta realidad, la FAUBA, a través del Departamento de Producción Animal que dirige Alfredo Isao Utsumi, estableció diversas prioridades: poder efectuar tareas de medición en animales vivos (grasa subcutánea e intramuscular, área de ojo de bife) y determinar los parámetros de calidad de carne luego de la faena; entre otras cosas, terneza, color, nivel de grasa, composición química, contenido energético y Ph. En principio, la idea es generar aquellos modelos globales que demuestren la sustentabilidad del manejo que se está haciendo y, por otro lado, tiendan a originar confiables sellos de calidad que involucren a los animales, el sistema de manejo y cada eslabón de la cadena productiva, de proceso e, inclusive, logística hasta llegar al consumidor.
Hasta aquí se viene trabajando con productores del Coproder (corredor productivo regional conformado por once municipios de la Cuenca del Salado) y técnicos del INTA Balcarce.
El objetivo central es sintetizar la unión entre la ciencia y la producción. Para ello se suscribieron acuerdos estratégicos con grupos de productores o cabañeros; por ejemplo, la Asociación de Criadores de Angus, a los efectos de aplicar esta metodología de predicción de calidad a partir de reproductores. Entre los objetivos comerciales está poder generar la base para certificar a futuro con la marca Pampas del Salado.
Este emprendimiento es sustancial para la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires porque permitió establecer una mejor dinámica de labor en el Departamento de Producción Animal de esta casa de estudios superiores.
Según nuestros profesionales, es seguro que las tareas del laboratorio trascenderán fronteras y se proyectarán a todo el Mercosur. Un desafío del convenio Fauba-JICA es concretar la transferencia a los hombres de la producción e incentivar becas de estudios en el continente americano. Y, si bien el acuerdo principal tiene especial impacto en la ganadería bovina, también prevé trabajar sobre otras alternativas cárnicas; de hecho, existen líneas de trabajo con pollos, porcinos y conejos.
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