Con las últimas precipitaciones caídas en toda la región productora triguera argentina, se acentuaron los inconvenientes de evolución de los cultivos de este cereal.
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Las lluvias copiosas con gran caudal de agua, el granizo, la excesiva humedad ambiente y hedáfica, y los días de intenso calor, hicieron una combinación letal para los plantíos de trigo. Al final se sembraron 6.810.000 hectáreas en todo el país, pero la gran incógnita es cuántas hectáreas podrán ser cosechadas. Porque el agua de las inundaciones continúa corriendo, anegando campos y caminos vecinales, que antes no lo estaban. Se estima que ya se perdieron alrededor de 350.000 hectáreas sembradas con trigo, ya sea por las lluvias, inundaciones o caída de granizo. Si estas cifras no aumentan, se calcula que se van a levantar 6.460.000 hectáreas, estimándose una cosecha de 16.473.000 toneladas. Lógicamente se tendrá que tener especial atención a lo que ocurra de aquí en más con el tiempo y la evolución de los plan-tíos. También está preocupando al sector el gran ataque fúngico que están sufriendo los trigos en la actualidad.
Con el «temido» fusarium a la cabeza, el trigo está sufriendo ataques de todo tipo de hongos. De continuar la intensidad de estas enfermedades, debemos poner en consideración también cuanto trigo que se coseche será de rechazo por estar fuera del estándar de comercialización de trigo duro. Porque de esta forma nos podemos encontrar con una cosecha en volúmenes como los indicados, pero con cantidades menores en lo que respecta a trigo duro vendible para consumo humano.
Muchos recuerdan aquel período (años '92 y '93) cuando el fusarium atacó fuerte en casi toda la pampa húmeda. Tan grande fue la cobertura de esta enfermedad, que las autoridades de aquel momento tuvieron que crear un estándar especial, contemplando estos problemas. Así fue como surgió el trigo forrajero, siendo una solución para los productores que tenían esta clase de trigo.
Porque el comercio triguero se había vuelto complicado, poco transparente, beneficiando a los valijeros que compraban el trigo con fusarium en negro y a muy bajos precios, para luego mezclarlo con trigo bueno y de esta forma entregarlo a alguna fábrica o a puerto. Cosa que ahora no tendría que ocurrir.
En tanto los mercados se encuentran sostenidos por las malas noticias reinantes y por el temor a que los inconvenientes de calidad se generalicen aún más.
En el MAT el Indice de Trigo Argentino (ITA) tuvo un debut moderado, con pocas operaciones y muy poco entusiasmo.
Apenas hay abiertas al día de hoy 4.200 toneladas en total, contando lo realizado en los 4 meses que están operados.
Si comparamos con el volumen de tonelaje abierto en los futuros, solamente enero/02 tiene 300.000 toneladas.
Quizás los operadores estén avalando la deficiente formación de los valores que conforman el ITA, poniendo en duda la veracidad y transparencia de las pizarras de las cámaras, referentes obligados por reglamento del MAT para la creación del precio del índice.
Solamente pasaron 20 días, habrá que esperar si el sector comercial granario del Mercosur se interesa en operar con esta fundamental arma de cobertura de precios. A esto apuestan los directores artífices del lanzamiento del Indice de Trigo Argentino.
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