La "guerra de semillas" aún no tiene solución. Cada sector mantiene su postura, pero en el horizonte no se percibe un final claro, al menos por el momento.
La Asociación de Semilleros Argentinos, entidad que reúne a las empresas proveedoras de tecnología en semillas, volvió a reiterar ayer que busca «encontrar una solución válida, justa y aplicable al reconocimiento del derecho de propiedad de las semillas autógamas y de las tecnologías incorporadas».
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La idea de que ASA y ARPOV salieran a manifestar nuevamente su posición, cuando ya lo habían hecho -por escrito- durante la última semana de marzo, no dejó de sorprender, aunque estaría estrechamente vinculado con la proximidad de una evolución en el tema por parte de la empresa que más brega por el reconocimiento de la patente de su soja RR (Monsanto).
La industria semillera representada en ASA apoya un sistema que «se base y fundamente en el uso de semilla fiscalizada y el pago de la tecnología en la semilla, como la mejor forma de instrumentar y concretar dicho emprendimiento; generando un mercado transparente de precios, productos y calidad, con el consecuente beneficio para el producto y el país».
Los semilleros reiteraron también que pretenden el pago de la regalía en la semilla aunque, a esta altura de la circunstancia, articularían cualquier sistema que implique el cobro por las patentes de las semillas. De hecho, manifestaron, tanto Adolfo Marull como Adolfo Mac, que hoy siguen «cobrando» la regalía denominada «extendida», un sistema vigente e impuesto por las empresas mediante un acuerdo privado con sus clientes.
Ante la pregunta sobre qué actitud tomaría ASA apenas Monsanto adopte una acción judicial en el marco de la jurisprudencia internacional, los directivos manifestaron que «no hay una postura y ésta se tomará cuando ocurra el hecho. Ahí nos reuniremos y resolveremos qué hacer...».
• Sin voluntad
En tanto, Monsanto sigue integrando esta entidad y se sumaría a una resolución en conjunto que no afecte sus intereses particulares. Pero el tiempo se acorta ya que faltan muy pocas semanas para ingresar a la nueva campaña 2005/'06. Desde el gobierno no habría voluntad para avanzar en una solución (de hecho, la propuesta oficial mutó muchas veces) y las últimas acciones del secretario del área apuntaron más a desacreditar o desarticular a la empresa de origen estadounidense que en buscar una solución para el sector.
Desde las entidades del campo, admitían en ASA, sólo Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) ha continuado en negociaciones mientras el resto se ha quedado en alguna parte de la negociación con propuestas variadas, que se extienden desde el rechazo al pago en la semilla hasta la exigencia del pago en el grano, y una discusión interminable sobre el uso propio. Una historia que sigue sumando acciones pero no tiene un final claro, al menos en el corto plazo.
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