3 de febrero 2003 - 00:00

Sigue expectativa por soja argentina

El mercado internacional de granos transitó un prolongado período de deflación en el cual no siempre se prestó atención al sostenido crecimiento de la demanda mundial de cereales y oleaginosas. Tomando como ejemplo el mercado de soja, observamos una plaza que fue dominada exclusivamente por los compradores desde 1998 hasta el último verano boreal. Durante este lapso, los demandantes no realizaban mayores coberturas anticipadas, convencidos de que toda postergación en esta decisión los iba a beneficiar y siempre favorecidos por una producción sudamericana amplia, una vez concluida la campaña norteamericana. Esta sucesión de cosechas en cada hemisferio determinó la costumbre de poder contar con disponibilidades frescas de porotos y subproductos cada seis meses. Las materias primas, en general, y los granos, en particular, se han devaluado en términos reales por dos décadas, a partir de 1980. La actual coyuntura internacional puede generar algunos factores positivos y otros negativos para el mercado granario, dejando por sentado que -según nuestra opinión- las sorpresas no contempladas en este estudio pueden tener más consecuencias alcistas que bajistas.

Algunos de los elementos positivos:

1 - La particular situación de los mercados de materias primas
. El índice CRB, que mide una canasta de 17 commodities que cotizan en las principales plazas de los EE.UU. ha venido registrando un marcado y sostenido ascenso.

2 - La flojedad de las Bolsas internacionales, particularmente la de los EE.UU.,
ha tenido como consecuencia inmediata un intenso traslado de dinero especulativo a los mercados de materias primas manejados por los fondos. Este flujo de fondos de gran magnitud se potencia cuando ingresa en el circuito del mercado de los futuros de granos, por tratarse de un mercado extremadamente más pequeño en volumen que los accionarios.

3 - El dólar norteamericano se depreció notablemente contra el resto de las monedas europeas y asiáticas
. El hecho de que la mayoría de los precios de los commodities esté expresado en esta moneda genera un abaratamiento relativo respecto de los países importadores que ahora pueden -a igual precio de la materia prima- comprar mayor cantidad a menor valor. Desde enero del año anterior la moneda norteamericana se ha venido devaluando sostenidamente, exacerbando el movimiento alcista en este último bimestre. Toda suba que el dólar pueda tener en el corto plazo estará asociada a un movimiento positivo en la cotización de los cereales.

4 - La mentalidad generada en el mundo durante el período de deflación puede revertirse rápidamente
. Hasta este momento, los importadores compraban «de la mano a la boca», abasteciendo sus necesidades más inmediatas y esperanzados con poder comprar cada día a mejor precio. Si estos mismos actores sospechan que la situación podría modificarse en el mediano plazo, generarían un arbitraje «forward» agresivo que podría determinar mejoras inmediatas. Esta tendencia se acentuaría, además, notablemente en caso de insinuarse algún inconveniente climático en cualquier región productora del mundo. En este sentido, en las planicies centrales de los EE.UU. ya hay sequía y ella se extiende tímidamente hacia el oeste del cinturón maicero, marcando algún grado de alerta en caso que las precipitaciones sigan siendo por debajo de lo normal durante el próximo trimestre.

5 - Un factor alcista no deseado es la enorme expectativa que el mundo abriga respecto de la próxima campaña de soja en Sudamérica
. Durante el curso de toda esta semana el mercado de Chicago operó inquieto por la incipiente, aunque creciente, sequía en Buenos Aires que estaría afectando a los cultivos de soja de segunda y girasol en nuestro país. La apuesta a los 33,5 millones de toneladas de soja en la Argentina y los 49 de Brasil revelados por el USDA en su último informe son una jugada ambiciosa que, en caso de no poder materializarse, generaría un nuevo impulso alcista en el mercado en las plazas de soja, maíz y trigo (en ese orden).

Entre los factores negativos en el corto plazo podemos citar:

1 - La particular situación financiera de los EE.UU.


2 - La inminente guerra con Irak determinó subas importantes en el precio del crudo que se trasladan a los fletes y a los seguros, generando mayores costos a los países importadores.

3 - Sigue existiendo el riesgo de que varios países importadores de materias primas impongan barreras arancelarias al ingreso de materiales genéticamente modificados, además de las ya tradicionales tasas de importación que varios países asiáticos imponen a la entrada de mercadería, como mecanismo de defensa a los precios de su producción local.

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