Montevideo (AFP) El director general de los Servicios Ganaderos del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), Julio Barozzi, dijo que si bien no existe riesgo cero de contagiarse de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (BSE) o mal de la «vaca loca», los niveles de riesgo que pueden tener los consumidores uruguayos son muy bajos.
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El funcionario explicó que este país sudamericano tiene un inventario de tipo de productos de riesgo, desde fines de la década del '80, que se fue ajustando y que contiene todas esas posibilidades.
Reconoció que se trata de «una enfermedad nueva y por lo tanto, puede haber información nueva». Barozzi añadió: «Tomamos la medida inmediatamente cuando tenemos la información que avale el riesgo de contagio del virus», y se prohíbe todo tipo de autorización de importación. Desde fines de la década del '80, Uruguay prohibió en forma terminante el uso en el país de harinas de origen animal para alimentación de vacunos o cerdos, así como el ingreso de todo tipo de productos cárnicos o derivados provenientes de países donde existe riesgo del mal de la «vaca loca», aseguró Barozzi.
Comentó que la aplicación de ese procedimiento evita que «no se tenga que estar corriendo de atrás», en clara alusión a la situación de otros países que retiran de los comercios productos importados de origen animal que tienen el riesgo potencial de transmitir la enfermedad a sus consumidores.