"Vaca loca": Alemania y Suiza
Künast cuenta, a priori, con el apoyo de las autoridades regionales de Agricultura, donde el plan de Fischler de reducir el volumen de primas al bovino macho a un número máximo de noventa cabezas por explotación ha tenido mala acogida.
Las opiniones más críticas corresponden a los estados federados alemanes del este, donde las explotaciones ganaderas son, en comparación con las del oeste, mucho más pequeñas.
Según datos del ministerio de Agricultura, la media de reses por explotación lechera en Alemania es de 31, mientras que en el oeste del país la proporción sube hasta el centenar.
"El reparto de primas en función del tamaño de la explotación echaría al traste el trabajo que se ha hecho en Alemania desde la unificación para eliminar las diferencias entre el este y el oeste", dijo el responsable de Agricultura de Sajonia Anhalt, Aloys Altmann.
Su colega de Sajonia, Steffen Flath, se manifestó en la misma línea y opinó que "la propuesta sobre recorte de primas de la Comisión Europea es volver a la política agraria del pasado".
Künast se reunirá con los responsables regionales de la política agraria el próximo viernes, reunión a la que finalmente no se sumará el canciller federal Gerhard Schroeder como inicialmente se dijo.
En esa reunión se fijaran los costos que supondrá la compra, sacrificio y quema de las 400.000 reses que, de acuerdo a la primera propuesta de Fischler, deberán matarse en Alemania, así como el reparto de esa carga entre las administraciones regionales.
Künast anunció en su momento que el gobierno central destinará a esa operación de intervención de mercado mil millones de marcos (unos 500 millones de euros).
SUIZA: PLAN DEL GOBIERNO CONTEMPLA COMPRAR VACAS Y ENVIARLAS A COREA
El gobierno de Suiza propone hacer frente a la crisis desatada en el mercado de la carne por el mal de la Vaca Loca comprando el ganado excedente para enviarlo a Corea del Norte, que ya pidió a Alemania que done las reses sacrificadas por prevención.
Suiza aprobó un plan de 5,6 millones de dólares para relanzar el consumo de carne bovina, cuyo precio cayó un 30 por ciento debido a la falta de confianza de los consumidores por la crisis de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB).
El ministro de Economía helvético, Pascal Couchepin, dijo que la carne de las vacas suizas es "segura".
La propuesta establece, entre otras medidas, destinar cuatro millones de dólares a la compra de carne, que será puesta a disposición de la Dirección de Desarrollo y Cooperación, para ser distribuída en Corea del Norte, que atraviesa una gran carestía de alimentos desde 1994.
Este monto sólo representa un uno por ciento de la producción anual suiza, según los datos de "Proviande", la central de comercialización de carne de vaca en la Confederación.
Corea del Norte pidió hoy al Gobierno alemán que le done las 400.000 reses que serán sacrificadas ante el riesgo de que padezcan la enfermedad, según informó la agencia vaticana Fides.
Al respecto, la ministra alemana encargada de Agricultura y Defensa del Consumidor, Renate Künast, rechazó la propuesta del comisario europeo Franz Fischler de incinerar el ganado excedente argumentando que "se podrían aprovechar otras posibilidades".
El ministro de Economía suizo indicó que "no es necesario" proceder a un examen generalizado de las vacas del país ante el riesgo de que padezcan de EEB.
Couchepin recalcó que la sanidad está asegurada en el país desde hace diez años, con la retirada del comercio de los órganos de riesgo de las vacas, entre ellos las vísceras.
En Suiza se detectó a comienzos de mes el primer caso este año de encefalopatía espongiforme bovina (EBB), lo que eleva a 336 el número de reses enfermas desde 1990, de los que 33 se produjeron en 2000.
Otra de las medidas acordadas para recuperar la confianza de los consumidores será una campaña de información realizada por "Proviande", que con un presupuesto de 1,2 millones de dólares se prolongará hasta fin de año.
Las autoridades veterinarias harán llegar a todos los ganaderos diversas circulares para informarlos y hacerlos responsables de la cuidadosa observación de cualquier señal en sus animales que pueda hacer pensar que están enfermos.
Suiza prohibió de forma efectiva el pasado uno de enero el uso de harinas animales y de las grasas resultantes de su fabricación para la alimentación del ganado.

