El conflicto entre el gobierno y el campo, que afectó la circulación de tránsito en las rutas, tuvo una fuerte incidencia en el sector vitivinícola, en el cual 80% de los exportadores de vinos y mostos se vieron obligados a frenar la producción durante 20 días.
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Los empresarios del sector se vieron imposibilitados de llevar los contenedores al Puerto de Buenos Aires, salida principal de las exportaciones de su producción.
Mientras esta situación se repetía en varias bodegas del país, las plantas elaboradoras se veían desbordadas en su capacidad para almacenar el stock, por lo que decidieron frenar las líneas de producción.
Según Área del Vino, empresa dedicada a la comunicación del sector vitivinícola, esta situación cortó la cadena de pagos y suspendió el acceso al crédito.
En este contexto del conflicto agropecuario, las bodegas y depósitos quedaron atiborrados de mercadería no sólo por los cortes de rutas sino también por la falta de combustibles que afectó al país.
Este contexto retrasó la cadena de producción en sus entregas y provoca aumentos de costos.
En el caso de los exportadores que pagan estadía con algunas navieras, tienen siete días para retirar el contenedor desde la terminal portuaria y devolverlo, y si no cumplen con los tiempos establecidos les cobran adicionales.
En el caso del mosto, por necesitar fueloil para hacer funcionar las calderas, el panorama es aún más complejo y la situación no se avizora cercan a la solución.
Sumado a ello, la baja en la cotización del dólar en los últimos días también afecta al sector, debido a que las exportaciones no son tan rentables.
Según Área del Vino, por todo esto el comercio internacional en estos días cayó 80% y las ventas bajaron entre 20% y 30%, de acuerdo con las consultas realizadas entre las bodegas.
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