Bruselas (ANSA) - La Comisión Europea fijó en Bruselas las normas de aplicación para sostener el mercado de la carne bovina y ayudar a los productores, tras la caída del consumo por el mal de la «vaca loca». Así lo anunció el vocero de la Comisión, al término de la reunión del Comité Europeo de gestión para el sector bovino, que concretó en normas los lineamientos aprobados por el Consejo de Ministros de la Agricultura de la UE, el pasado 4 de diciembre.
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El Consejo resolvió la eliminación de bovinos mayores de 30 meses que no fueron sometidos a los test anti BSE (el virus de la Encefalopatía Espongiforme Bovina). Podrán recurrir los productores que lo deseen por un período limitado a seis meses; desde el 1 de enero al 30 de junio de 2001.
Los animales sacrificados no podrán destinarse al consumo humano ni animal y tampoco a la producción de fármacos. El costo de esta operación será financiado en 70 por ciento por la UE y el resto por cada país miembro, mientras la Comisión verificará mediante controles la correcta aplicación de esta medida.
Los tres países considerados de bajo riesgo geográfico del BSE son Austria, Finlandia y Suecia, que podrán elegir si matan las vacas de más de 30 meses para su mercado nacional sin someterlas a un examen, los cuales serán obligatorios si exportan esa carne.
Además de pagar 30 por ciento del costo derivado de la eliminación vacuna, el estado miembro deberá hacerse cargo de los costos del stock de carne y de la destrucción del animal. La UE financiará también la realización de los exámenes anti-BSE hasta un máximo de 15 euros (alrededor de 13,26 dólares) por cada kit, cuyo costo global será de 30 euros (alrededor de 25,51 dólares) hasta fines de junio.
Según las estimaciones de Bruselas, se pueden llegar a sacrificar dos millones de cabezas de ganado, equivalentes a 625.000 toneladas de carne, con un costo para las cajas comunitarias cercano a los 850 millones de dólares. El Comité de Gestión estableció un stock público para permitir a los productores y criadores entregar el excedente de carne que no se vendió a los locales públicos de la UE.
El 15 de diciembre se tomarán las primeras decisiones en cuanto a la cantidad que será destinada al stock público y también se incrementarán los anticipos sobre los premios a los bovinos destinados a los criadores. En tanto, otros seis casos de «vaca loca» fueron descubiertos en Francia, informó el Ministerio de Agricultura. Alcanza así a 135 bovinos que desde el inicio del 2000 han resultado afectados por la devastadora Encefalopatía Espongiforme.
Los nuevos casos fueron descubiertos en cinco departamentos distintos: Loire-Atlantique, Mayenne, Deux-Sevres, Cotes y Doubs. Desde 1991 hasta hoy, han sido 215 los animales que han presentado signos incontrovertibles de la enfermedad.
A pesar de los controles más severos, el mercado de la carne de vaca está en crisis en Francia y desde el inicio de setiembre el consumo ha disminuido sensiblemente sin que de señales de recuperación.
Por su parte el gobierno de Japón prohibió todas las importaciones de piensos de origen animal de los países miembros de la Unión Europea (UE), a fin de evitar el peligro de contagio por la Encefalopatía Espongiforme Bovina.
Japón
El Ministerio japonés de Agricultura, Desarrollo Forestal y Pesca anunció que la veda entrará en vigor una vez terminados ciertos trámites oficiales, como la obligación de notificar la medida a la Organización Mundial de Comercio (OMC).
Según datos del Ministerio, Japón importó entre enero y octubre de este año 162.000 toneladas de piensos animales. De esta cantidad, cerca de 30 por ciento -49.000 toneladas-provenía de Italia y Dinamarca, entre otros países miembros de la UE. «El embargo a los países de la UE no va a afectar mucho al mercado japonés, porque podemos aumentar las importaciones de otros países», aseguró un funcionario del ministerio.