Su contratación, por lo tanto, quedó asociada a una de las inversiones que ayudaron a cambiar la dimensión deportiva y comercial del Manchester City.
Sin embargo, Agüero no fue el único argentino. El primer argentino de peso de esta etapa fue Pablo Zabaleta, incorporado desde Espanyol en 2008 por €8,7 millones, unos u$s9,9 millones. Fue el primer argentino en convertirse en una figura importante del nuevo City y permaneció casi nueve años en el club.
Un año después llegó Carlos Tévez, procedente de West Ham. El City pagó €29 millones, alrededor de u$s32,9 millones, por el delantero argentino en la temporada 2009/10.
Tévez fue uno de los grandes protagonistas de la primera etapa de crecimiento del club. Disputó 148 partidos y convirtió 73 goles, mientras que su llegada representó una de las primeras grandes inversiones del City después del cambio de propiedad.
La conexión argentina continuó con Martín Demichelis, contratado en 2013 por €4,5 millones, unos u$s5,1 millones, y Willy Caballero, que llegó desde Málaga en 2014 por €8 millones, cerca de u$s9,1 millones.
También estuvo Bruno Zuculini, adquirido a Racing Club por €2,5 millones, unos u$s2,8 millones, aunque su participación en el primer equipo fue mucho más limitada.
Y en 2015 apareció otro argentino de peso: Nicolás Otamendi. El defensor fue comprado al Valencia por €44,5 millones, aproximadamente u$s50,4 millones, convirtiéndose en una de las operaciones más importantes del mercado del City durante la temporada 2015/16.
Los títulos del City bajo la lupa tras los reportes sobre el caso financiero, en los que están involucrados siete argentinos cuando fueron comprados por la institución de Manchester.
X
De esta manera, durante los años que quedaron bajo la lupa de la Premier League, el City construyó una fuerte presencia argentina: Zabaleta, Tévez, Agüero, Demichelis, Caballero, Zuculini y Otamendi. El propio club reconoce que la historia reciente del Manchester City no puede explicarse sin la contribución de sus futbolistas argentinos.
De Robinho a De Bruyne: los millones de cada temporada
La escalada de inversiones comenzó con Robinho, quien llegó desde Real Madrid en 2008 por €43 millones, unos u$s48,7 millones. Fue la primera gran señal del nuevo poder económico del Manchester City después del cambio de propiedad.
En la temporada 2009/10, el principal desembolso fue Tévez, con unos u$s32,9 millones. Un año después, Edin Dzeko costó €37 millones, alrededor de u$s41,9 millones.
En 2011/12 apareció Agüero con sus u$s45,3 millones, mientras que en 2012/13 el principal fichaje fue Javi García, por €20,2 millones, unos u$s22,9 millones.
En 2013/14, Fernandinho llegó desde Shakhtar Donetsk por €40 millones, aproximadamente u$s45,3 millones. En 2014/15, el City volvió a romper la barrera de los u$s50 millones con Eliaquim Mangala, adquirido por €45 millones, unos u$s51 millones.
La temporada 2015/16 tuvo como gran protagonista a Kevin De Bruyne, por €76 millones, equivalentes a aproximadamente u$s86,1 millones. Detrás suyo aparecieron Raheem Sterling, por €63,7 millones, y Nicolás Otamendi, por €44,5 millones.
En 2016/17, el principal desembolso fue John Stones, por €55,6 millones, unosu$s63 millones, mientras que en 2017/18 el fichaje récord fue Aymeric Laporte, por €65 millones, alrededor de u$s73,6 millones.
La magnitud del gasto también aparece cuando se observa cada mercado en conjunto. En la temporada 2015/16, el City destinó €208,5 millones, unos u$s236,3 millones, a incorporaciones. En 2016/17 fueron €216,3 millones, equivalentes a u$s245,1 millones, y en 2017/18 el gasto trepó a €317,5 millones, cerca de u$s359,8 millones.
La última de esas temporadas fue, de acuerdo con los datos de fichajes, la de mayor desembolso dentro del período señalado.
El volumen de dinero destinado al mercado coincide con el período en el que la Premier League acusó al Manchester City de irregularidades financieras, entre ellas supuesta información financiera incorrecta, pagos no declarados a jugadores y entrenadores y falta de cooperación con la investigación.
La resolución conocida en septiembre de 2026 todavía no implica una sanción deportiva concreta. Las posibles consecuencias van desde multas y deducciones de puntos hasta sanciones más severas, pero no existe todavía una decisión definitiva sobre el castigo. El City sostiene que el proceso continúa y que apelará.