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A pesar de la exclusión, Gron-holm llegó al Estadio Córdoba, lugar de la coronación, porque dijo que él era el vencedor, pero fue convencido de deponer su actitud, lo que aceptó no sin antes tirar su casco al suelo, en signo de resignación, pero con mucha bronca.
Burns fue declarado vencedor pero, anoche, las autoridades del rally decidieron desclasificarlo también debido a que el volante del motor del Peugeot 206 WRC estaba por debajo del peso mínimo permitido en veinte gramos (3,920kg en lugar de 3,940kg).
El cordobés Gabriel Pozzo, debutante en un equipo oficial en la categoría superior, terminó 9° y cumplió con el objetivo de «hacer kilómetros con el Skoda», un auto que está en desventaja respecto de los que lideran el grupo, aunque la labor del argentino dejó conforme a los directivos del equipo que podrían brindarle una nueva oportunidad en alguna otra carrera.
La próxima prueba del rally mundial será la séptima y se correrá en Acrópolis, Grecia, entre los días 13 y 16 de junio.
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