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Esta situación provocó la suspensión del último entrenamiento antes de embarcarse hacia la ciudad de La Paz, lo que molestó mucho a Alfaro, quien no estuvo de acuerdo con la medida y terminó enfrentándose con algunos futbolistas. Después llegó la caída por 2-1 en Bolivia, la consecuente eliminación de la Libertadores y entonces la crisis se agravó, porque el objetivo común había desaparecido. Simplemente porque varios componentes del grupo y no solamente los que llegaron a último momento, como Matías Almeyda y Luis Rueda, tenían la mente y el cuerpo puestos solamente en la Libertadores.
La mayoría de los refuerzos que arribaron esta temporada a Quilmes, entre ellos el colombiano Andrés Pérez, Pablo Sánchez, Diego Markic, Pablo Galdames,Aldo Osorio y compañía, pensaban en la Copa como una vidriera para dar un salto de calidad a esta altura intermedia de sus carreras. Lo concreto es que hasta el final del Clausura, a Quilmes lo dirigirá
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