La hinchada de River se incomodó por la situación y comenzó a arrojar proyectiles variados a los distintos agentes del orden (998 estuvieron afectados al operativo), quienes replica-ron con bombas de gas lacrimógeno. El hecho originó un lógico desbande en la tribuna Almirante Brown, con corridas que continuaron sobre la avenida Udaondo.
Por cuerda separada, habrá que decir también que la barra brava de River interrumpió la conferencia de prensa que ofrecía el entrenador Manuel Pellegrini, en el momento en que el técnico cerraba su quinta respuesta, que provocó que el diálogo tuviera un abrupto final, cuando los barrabravas, intentaban ingresar en la sala. Antes de la interrupción, Pellegrini dejó claro que River quedó afuera de la lucha por el campeonato y lamentó la caída ante Boca.
La aparición de los simpatizantes violentos generó mucha tensión en los periodistas y en Pellegrini, que ante estos acontecimientos prefirió hacerse eco de la sugerencia de los dirigentes y abandonó la sala. Como acción final, los barrabravas llegaron hasta la puerta, gritaron y amenazaron, y se trenzaron con los agentes de seguridad de River, que impidieron el ingreso en la sala. Cuando Pellegrini se fue, volvió la calma.
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