Como en la vieja Copa Davis, Argentina volvió a tener a su gente

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Más de 3.000 llenaron el BALTC para la serie con Bielorrusia. Poca distancia social, una larga fila para ingresar y mucha efervescencia luego de un año y medio sin público en los court de tenis.

El sol se hizo presente como en toda la semana. Gorras por doquier, ropa clara y una sensación olvidada por el tiempo y recuperada en las últimas semanas. El BALTC recuperó su lugar como coliseo para la Copa Davis y el público volvió a decir presente en un partido de tenis en Argentina luego de un año y medio.

Sólo un puñado de privilegiados, invitados por cortesía, pudieron ver algunos partidos del último Argentina Open en marzo, pero los fanáticos del tenis no podían acceder a comprar entradas desde el ATP de Buenos Aires de 2020, en el umbral de la pandemia de coronavirus.

Este sábado, más de 3.000 llenaron las tribunas del Court Central Guillermo Vilas para ver la serie entre Argentina y Bielorrusia, con mucho aliento, aplausos a Diego Schwartzman y Guido Pella y poco distanciamiento social. Incluso, muchos se sintieron con la libertad de sacarse el barbijo.

Después de un año y medio, la gente pudo volver a ver tenis en Argentina. Y se notó con las largas caminatas desde Libertador y Olleros o por los ingresos del golf municipal o Figueroa Alcorta. Por momentos, la espera para ingresar al BALTC generó una fila de casi 500 metros.

Hubo dos tipos de entradas. Las físicas sólo se otorgaron para invitados, mientras que el público que compró su acceso sólo debía presentar su celular o una impresión propia del ticket.

Todos los asistentes debían scanear un código QR para presentar una documentación virtual con carácter de declaración jurada solicitada por la Federación Internacional de Tenis (ITF). Dicho formulario fue condición excluyente para todo aquel que ingresara al predio de Palermo, ya sea público, prensa o miembros de la organización. Una vez presentada la declaración, se tomó la fiebre y se aplicó alcohol.

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Resultó una pintura olvidada en el tiempo, de esas que se miran en forma extraña, tratando de reconocer los detalles ya imperceptibles. Los fanáticos del tenis pudieron volver a disfrutar de la Copa Davis, el mismo evento que muchos habían presenciado hace un año y medio.

“La última vez fue la serie contra Colombia, en Bogotá, antes de la pandemia. Atravesamos este tiempo con dolor, pero estamos de vuelta”, le dijo a Ámbito Rosy, una de las más de 3.000 personas que ingresó al Court Central.

Muchos testimonios coinciden en lo mismo: los casos bajaron, el peligro es menor aunque esté ahí, pero es momento de recuperar la mayor normalidad posible, incluso en un estadio.

Para uno de los miembros de la hinchada que viaja a ver Argentina por Copa Davis por todo el mundo, ya pasaron los momentos más dolorosos y es tiempo de volver a disfrutar. “Esto no es un festejo, es acompañar a un equipo. Claro que estoy muy contento por volver”, afirmó segundos antes de ir a cantar el himno nacional entonado por Sandra Mihanovich.

Más de mil personas, en la previa del duelo entre Schwartzman y Daniil Ostapenkov, vivieron un homenaje único. El equipo argentino de Copa Davis recordó a Diego Maradona, fiel seguidor del tenis albiceleste, con una remera especial que le entregaron a su hija Dalma, acompañada por Claudia Villafañe, y una suelta de globos celestes y blancos.

“Es una alegría, porque tenemos mucha pasión. Estamos contentos, pero siempre con cuidados”, le dijo a este medio Jorge, un hincha vinculado a la industria turística. “La pandemia nos pegó muchísimo”, describió.

Los hinchas vibraron al ritmo del ir y venir de la pelota amarilla, disfrutaron del patio de comidas y los stands de los sponsors. Después de un año y medio, un court de tenis volvió a lucir lleno. De a poco, esa pintura olvidada, sin matices ni colores, recupera su intensidad.

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