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17 de noviembre 2006 - 00:00

Argumentando que tienen miedo por los hechos de violencia, los jugadores amagaron con parar el fútbol

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Una jornada de posturas cambiantes fue la que se vivió ayer en el ambiente del fútbol y que terminó con la decisión ¿de los jugadores? de disputar la decimosexta fecha del Torneo Apertura 2006.

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Todo finalizó cuando en el hall del hotel Hilton, alrededor de 30 representantes de varios clubes de Primera División, salvo de Quilmes, Gimnasia de La Plata y los equipos del interior del país, acordaron jugar este fin de semana y reunirse nuevamente el lunes por la tarde.

Todo comenzó en la noche del jueves, cuando Juan Sebastián Verón inició una cadena de llamadas telefónicas que incluyó a Cristian González, Marcelo Gallardo, Daniel Montenegro y Gustavo Campagnuolo, con una primera inquietud: "¿Qué pasa si no jugamos?", habrían consensuado.

En ese momento, surgió la idea de la reunión, de la que se fueron enterando de a poco los capitanes de cada uno de los veinte equipos de la máxima categoría del fútbol argentino.

Al mismo tiempo, el secretario adjunto de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), Sergio Marchi, salía de la sede ubicada en Salta al 1100 era amenazado por un grupo "de cinco o seis personas" que le gritaban que "haga algo para cambiar la decisión de no vender entradas a los visitantes".

Por la mañana parecía todo más calmo, aunque de a poco, la versión empezó a tomar fuerza y un par de decisiones la tornaba casi contundente.

Primero, Reinaldo Merlo adoptó la postura de no concentrar a los jugadores de Racing, de cara al partido frente a San Lorenzo, que se jugará en el estadio Ciudad de La Plata sin público.

Cerca del mediodía una idea parecida se tomaba en el country de City Bell, desde donde Estudiantes de La Plata debía partir rumbo a Rosario para enfrentar hoy a Newell´s.

Verón habló con el entrenador Diego Simeone y éste le comunicó al resto del plantel que se levantaba la concentración.

La "Brujita" salió en su auto poco después de las 13:00 del country, junto a José Luis Calderón. ¿El destino? El hotel Hilton.

Detrás de ellos, el resto de los jugadores "pincharratas" se subía a sus vehículos y se marchaba a sus hogares, con la orden de retomar los entrenamientos hoy a las 9:30 en ese lugar, para luego tener el domingo libre.

Entonces, la idea era clara, y aún más luego de la declaración del jugador de Arsenal Gabriel Loeschbor: "No sé nada. Lo único es que me llamó Carlos (Bossio, arquero de Lanús) para decirme que habían decidido parar el fútbol".

La noticia se propagaba en cada uno de los medios de prensa con rapidez y la reunión era factible. El primer sitio "seguro" era la sede de Agremiados, pero quizá para dejar en claro que la decisión de suspender el campeonato provenía de los jugadores la "cumbre" se realizó fuera del ámbito sindical.

El reloj marcaba las 14:00, el hotel Hilton, habitué de turistas que llegan a Buenos Aires, albergaba al plantel de Independiente, que por la noche debía enfrentar a Argentinos en La Paternal.

Ese fue el lugar elegido para la reunión y hacia allí se dirigió una multitud de medios periodísticos buscando la noticia, que finalmente nunca llegaría.

Pasadas las 15:00, Marchi aseguró que "ninguno de los cuatro paros anteriores sirvieron de algo", subrayando la posición del gremio.

Junto con Jorge Domínguez, secretario general de FAA, llegaron al sitio de la reunión para juntarse en el hall y tratar de descartar la opción del paro.

La causa de esta contrapropuesta se desprendió de las palabras de Julio Grondona, que habló por cuanto medio lo llamara, y curiosamente, aceptaba gustoso.

"No ganamos nada con parar el fútbol", explicó el mandamás del fútbol argentino. Cuarenta minutos de charla y los representantes del gremio convencieron a los jugadores de salir a la cancha este fin de semana, pese a que desde un primer momento, esa no era la intención.

La tertulia duró casi tres horas, pero Marchi y su compadre Domínguez resolvieron el asunto con celeridad.

"Muchachos, acá están las llaves del gremio. Cuando necesiten reunirse pueden usarlo sin problemas, porque es de ustedes", comentó Marchi, en sus primeras palabras hacia los jugadores, dejando entrever cierto malestar por la sede de la "cumbre".

Paradójicamente, durante la reunión, uno de los que menos participó habría sido la "Brujita" Verón.

Más tarde, fuera del hotel, Marchi y el "Potro" Domínguez enfrentaron los micrófonos, desmintiendo la versión acerca del posible paro.

Pero puertas adentro, en la cabeza de los capitanes y subcapitanes quedó la idea de no jugar. Una idea que se planteará el próximo lunes en FFA. Allí se "delinearán pedidos" de los jugadores, según Marchi.

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