En el minuto 95, 2-1 abajo en el marcador ante el PSV Eindhoven, el arquero del ADO Den Haag holandés, Martin Hansen, se fue al área a buscar como sea el último tiro libre del partido a favor de su equipo, con la ilusión de conectar la pelota.
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Fue todo: Hansen metió el gol del empate de taco, en un gesto más propio de un delantero con clase que de un arquero. Su toque desvió la pelota, que entró pegada al palo y provocó el delirio de sus compañeros e hinchas.
"Fue un final de locura", dijo Hansen, de 25 años, tras el 2-2 logrado el martes ante el PSV Eindhoven, uno de los equipos más fuertes de Holanda, en la primera jornada de la Liga de fútbol del país.
"No sé lo que pasó, fue el instinto", añadió el arquero danés, que anotó el primer gol de su carrera.
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