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El mitológico y desaparecido piloto argentino fue campeón mundial en 1951 (Alfa Romeo), '54 (Maserati), '55 (Mercedes Benz), '56 (Ferrari) y '57 (Maserati) y su marca resistió los embates del francés Alain Prost (1985, '86, '89 y '93). Ahora es el turno de Schumacher. El alemán fue campeón en 1994 y '95 (con Benetton) y en los dos últimos años con Ferrari, y correrá tal vez más obsesionado con ese récord de Fangio que con la rivalidad que deberá soportar en las pistas del joven y audaz colombiano Juan Pablo Montoya (Williams-BMW).
Será un mundial que vivirá sobre todo de los esfuerzos de McLaren y Williams por superar a Ferrari, que arranca como favorita. Equipadas con gomas Michelin, contra las Bridgestone de la marca italiana, ambas escuderías trabajaron intensamente en los dos últimos meses pero la MP4/17 del team de Ron Dennis apareció como más competitiva que la nueva FW24.
McLaren tendrá además mayor armonía en sus pilotos (Coulthard y el finlandés Kimi Raikkonen, reemplazante de su compatriota Mika Hakkinen), algo imposible en Williams, donde Montoya no se habla con Ralf Schumacher.
Michael Schumacher y su compañero de equipo, el brasile-ño Rubens Barrichello, comenzarán con el viejo modelo F2001. Será también el año del debut absoluto de Toyota (pilotos: Mika Salo y el citado Mc-Nish), mientras un rol secundario corresponderá a Jaguar, BAR, Minardi y Arrows, cuya principal novedad es la incorporación a último momento del alemán Heinz-Harald Frentzen, ex de Prost.
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