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12 de marzo 2002 - 00:00

Barrabravas invadieron la concentración de la Lazio

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Sólo el jugador argentino Diego Simeone se salvó hoy de la explosión de furia contra dirigentes, cuerpo técnico y jugadores de Lazio, después de que más de medio millar de fanáticos invadió la concentración de Formello y obligó a la interrupción del entrenamiento.
   
Los fanáticos, enfurecidos por la goleada sufrida el domingo ante Roma (5-1), y por la pésima campaña del equipo, ingresaron sin oposición alguna, se dirigieron al campo interno donde practicaban los futbolistas y, tras insultarlos con violencia, los obligaron a escapar y a refugiarse en los vestuarios.
   
Tras momentos de enorme tensión, el grupo que dirigía la protesta obtuvo una entrevista con el zaguero Alessandro Nesta, a quien exigieron que ceda su brazalete de capitán a Simeone y que pida al club la renuncia inmediata del técnico Alberto Zaccheroni, centro de los insultos más duros.
   
Después de casi una hora de coloquio, al que se sumaron otros jugadores, se restableció un mínimo de calma y recién a las 17,15 horas, cuando las primeras sombras empezaban a caer sobre Formello, el plantel pudo volver al campo de juego para reanudar la práctica, mientras desde la distancia -y ya bajo el control de fuerzas policiales- algunos "tifosi" seguían insultando a los jugadores.
   
Los más agraviados, y que incluso corrieron el riesgo de ser agredidos, fueron el yugoslavo Sinisa Mihailovic, los italianos Stefano Fiore y Fabio Liverani y el argentino Claudio López, después que el director general Massimo Cragnotti, hijo del presidente y dueño del club, a duras penas logró eludir la violencia de los exaltados, tras intentar infructuosamente un diálogo con ellos.
   
Además de Simeone, quien reaparecería el 24 de marzo contra Udinese, escaparon a la animosidad general su compatriota Lucas Castromán, el holandés Jaap Stam y el italiano Giuliano Giannichedda, mientras la protesta contra Hernán Crespo tuvo tonos menos encendidos que los sufridos por sus compañeros.
   
Paralelamente, en Génova, se produjo un incidente similar con fanáticos de Sampdoria, de la Serie B, que arrojaron papas y naranjas al campo donde se entrenaban los jugadores, que también recibieron duros insultos de los ultras.

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