Boca Juniors consumó un extraordinario debut en el torneo Clausura de fútbol, al golear a Banfield por 4 a 0, como visitante en la cancha de Racing, con una exhibición de buen juego.
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Tras el decepcionante desenlace del torneo Apertura, Boca cosechó un impecable triunfo en el inicio del campeonato, forjado con las conquistas de Neri Cardozo, Claudio Morel Rodríguez, Sergio Orteman y Hugo Ibarra.
El sólido desempeño colectivo xeneize, con algunos brillos individuales, bastaron para sepultar las moderadas expectativas de Banfield.
Boca ejerció una nítida supremacía en todos los sectores del campo desde el comienzo y exhibió un circuito de fútbol prolijo, con asociaciones entre Ever Banega y Rodrigo Palacio, más el aporte desequilibrante de Cardozo.
La estructura defensiva de Banfield, lenta y sin capacidad de reacción, fue superada en forma abrumadora por el equipo modelado por Miguel Angel Russo.
Cardozo explotó en forma sistemática las espaldas de Carlos Salvatierra y Palacio hizo lo mismo en la zona cubierta por Galván.
Y así el partido se convirtió en un monólogo ofensivo xeneize. La apertura del marcador fue tempranera. A los 8m., un remate de Cardozo al palo derecho venció a Luchetti, de lenta reacción.
Una impecable ejecución de tiro libre de Morel Rodríguez estableció el segundo, a los 21m. y el oportunismo de Orteman para capitalizar una pelota que deambulaba por el área significó el tercero a los 36m.
Y pudo haber más goles, como el frustrado remate de Cardozo de media distancia que se estrelló en el travesaño a los 25m. Banfield no tuvo respuestas para revertir la hegemonía de su rival.
Apenas logró una aproximación interesante a los 19m. con un cabezazo de Javier Sanguinetti que se perdió por encima del arco.
El equipo orientado por Patricio Hernández ensayó la variante de ubicar a cuatro defensores (con el ingreso de Guillermo Esteban) para contener los avances de Boca.
Con la amplia ventaja a cuestas, Boca administró el juego sin sobresaltos y, cada tanto, generó aproximaciones de riesgo al área rival.
En una de esas acciones, a los 25m., un centro de Ibarra al área no alcanzó a ser definido por Cardozo, pero luego Galván la metió dentro del arco de Banfield en su intento de rechazo.
Con cuatro goles de ventaja, el partido estaba acabado. El tiempo transcurrió con festejos en las tribunas y minutos para los jugadores que estaban en el banco de suplentes.
Fue, en definitiva, una goleada impecable que afirma las ilusiones de Boca, que aún espera la llegada de Román Riquelme, un estratega de jerarquía internacional para afinar su juego.
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