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21 de mayo 2004 - 00:00

Boca hizo negocio en Brasil

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Carlos Tevez intenta hilvanar uno de los pocos avances de Boca, que no jugó bien, pero se trajo un importante empate.

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El equipo de Bianchi no tuvo la posesión de la pelota y se vio superado en todos los sectores. Cascini y Vargas estaban muy retrasados y perdían más pelotas de las que ganaban; por los costados, Cagna y Villarreal no lograban progresar en el campo; y arriba, Tevez estaba demasiado solo, ya que Guillermo Barros Schelotto se dedicaba más a protestar que a jugar.

Lo realizado por Boca en el primer tiempo fue tan pobre que el primer avance -tibio, por cierto-fue a los 21 minutos con una combinación entre Tevez y Guillermo Barros Schelotto, que terminó con el remate del «Mellizo» por arriba del travesaño. Después, contó con un par de tiros de esquinas que tampoco llevaron peligro. Demasiado poco. Boca era inoperante e inofensivo.

El dominio del campo y de la pelota le pertenecía al equipo brasileño, que hacía un pressing en todos los sectores de la cancha. El trabajo incansable de Fabio Santos, la inteligencia de Gilberto y la voluntad del resto eran motivos suficientes para que los brasileños tuvieran el control del partido y pudieran acorralar a su rival. Si no se pudo cristalizar su dominio en la red fue porque todo lo bueno que generaban sus mediocampistas no tenía continuidad en sus delanteros que, a pesar que se movían bien, carecían de orden y de precisión.

Boca salió con otra actitud en el complemento, cubrió mejor los espacios, marcó a los generadores emparejando el trámite del juego. Fueron fundamentales las proyecciones por izquierda de Clemente Rodríguez y una mayor actividad de Tevez y Guillermo Barros Schelotto.

El partido era ordinario, se prestaban la pelota y las infracciones predominaban sobre el juego.

Boca no jugó bien, porque no funcionó como equipo y generó muy pocas situaciones de peligro frente al arco de Silvio Luiz, pero Carlos Bianchi se habrá quedado tranquilo, porque Sao Caetano no fue el equipo difícil que el técnico había dicho antes del partido. Los brasileños demostraron ser un equipo muy limitado, donde su bandera es la lucha y el fervor, carece de un juego prolijo y de eficacia ofensiva como para venir hasta Buenos Aires en busca de la hazaña.

Boca hizo negocio. Se trajo un empate de Brasil y espera con tranquilidad la revancha del martes, como local.

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