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24 de marzo 2003 - 00:00

Boca llegó al triunfo a través de gran solidez

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Gol de Boca, festejo generalizado. Ganó con comodidad y sin exigirse demasiado. Manejó los tiempos del partido y mostró su contundencia. Lanús nunca fue rival de consideración. Bianchi sigue dando que hablar.

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Fue importante para Boca ponerse en ventaja a sólo cuatro minutos de la iniciación, porque el gol de Tevez le hizo manejar con tranquilidad los tiempos del partido. Con un mediocampo integrado por jugadores que generalmente no son titulares, tal vez necesitaba la confianza de un gol madrugador para tomar mayor cuelo futbolístico y desplegar todo su repertorio, que no es poco. En ese sentido, Gustavo Pinto fue el mejor jugador de la cancha marcando con fundamentos sólidos, mostrando un despliegue físico admirable y entendiéndose muy bien con el debutante Matías Silvestre, con quien se complementaban en las tareas defensivas. En tanto, Ezequiel González desplegaba todo su talento para manejar los espacios en materia ofensiva y fortalecer las posibilidades de un inspirado Raúl Estévez que fue imparable para los defensores de Lanús.

Todo Boca sabía que los goles se irían sumando casi por decantación y de no ser por la buena actuación del arquero Flores hubiesen sido más que los tres logrados, sin realizar un gasto excesivo. Simplemente porque Lanús no hacía pie en defensa, no conseguía la pelota en la mitad de la cancha -a pesar de los esfuerzos solitarios de Ezequiel Carboni-y por tanto les llegaba escaso juego a sus delanteros.

En gol de Lanús llegó por una falla infantil del arquero Abbondanzieri, cuando se le escapó una pelota muy fácil y sin fuerza enviada por Moreno.

En definitiva, Boca ganó -cono dice la jerga-«casi sin despeinarse» con la autoridad que le dan sus individuales y un esquema táctico que lo hace sólido defensivamente y potente en ofensiva. La receta sigue siendo la solidez y contundencia y si a eso se le suma la fama de afortunado de Carlos Bianchi... se podría decir que es la ecuación perfecta.




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