ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

27 de febrero 2002 - 00:00

Boca lo dio vuelta y se trajo un triunfo de Ecuador

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

El bicampeón del fútbol continental debió luchar hasta el último tramo del encuentro para cosechar una victoria que lo deposita en la cima de la tabla de su llave, junto a Montevideo Wanderers de Uruguay, ambos con 4 puntos.

Es que recién sobre los 35 minutos del segundo tiempo, el mellizo Guillermo Barros Schelotto empató tras convertir en gol una ejecución desde el punto del peal.

Y a los 42 minutos, el ingresado Héctor Bracamonte aprovechó una indecisión de la endeble defensa ecuatoriana para meter el parietal y definir el pleito.

Previamente, apenas iniciada la segunda parte, Emelec se había puesto inesperadamente en ganancia, cuando un disparo de Luis Moreira se desvió en José María Calvo y descolocó a Roberto Abbondancieri, a los 50 segundos de la reanudación.

Durante la primera mitad, Boca Juniors había insinuado más. Pero quedó solamente en el amague de asumir el rol protagónico y jamás agredió con consistencia a un equipo local que desnudó sus limitaciones cada vez que los dirigidos por el uruguayo Oscar Tábarez atravesaron la línea demarcatoria de la mitad de la cancha.

Quizás resulte extremadamente arbitrario y reiterado pronunciar que la escuadra auriazul extrañó demasiado la lámpara de Juan Román Riquelme y la combatividad del colombiano Mauricio Serna.

Pero no es menos cierto que las tibias incursiones ofensivas dependieron de arrestos del mellizo Guillermo Barros Schelotto, de alguna maniobra más o menos bien urdida por Walter Gaitán y de las ocasionales proyecciones ofensivas de los laterales José María Calvo o Clemente Rodríguez.

Entonces, los centros enviados desde cualquier punto del campo o bien murieron en las cabezas de los defensores ecuatorianos, o bien pasaron y no pudieron ser conectados por nadie.

Y a todo ésto, un condimento especial hizo la comida menos placentera y más indigerible: la torrencial lluvia que se abatió sobre Guayaquil, que impedía precisión, quitaba piernas y provocaba yerros que podrían haber sido aprovechados de otra
manera.

La chance más clara que tuvo Boca para abrir la cuenta ocurrió a los 15 minutos, cuando Barros Schelotto despachó un tiro libre que Daniel Viteri detuvo con esfuerzo hacia un costado.

Emelec casi ni preocupó la valla defendida por Roberto Abbondancieri, a excepción de alguna que otra pelota aérea en la que el argentino nacionalizado ecuatoriano Carlos Juárez estuvo cerca de quebrar la paridad.

Pero el panorama cambió, apenas iniciada la segunda parte, pues en una rápida réplica Luis Moreira quedó cara a cara con el 'Pato' Abbondancieri y despachó un disparo bajo que se desvió en Calvo y se convirtió en el primer gol de la noche.

A partir de allí, Boca advirtió la inconveniencia del resultado y buscó adelantarse unos metros en la cancha. Sin embargo, y a pesar de que progresó, le faltó suficiente actitud como para complicar a una no siempre firme defensa local.

Un cabezazo de Cristian Traverso a los 8 minutos pudo traducirse en igualdad, otro frentazo del 'mellizo' Barros Schelotto, a los 20 minutos, también se fue cerca. Pero todo muy tenue, demasiado poco como para inquietar.

Apenas un disparo bajo del ingresado Marcelo Delgado (sustituyó a un inexpresivo Ariel Carreño) sobre los 24 cortó el aliento de los entusiastas aficionados ecuatorianos y devolvió la ilusión de empate a un elenco argentino que penó por no tener ideas y por carecer de arrestos individuales.

Pero se jugaba tan cerca del área local que un error podía originar, en cualquier momento, una paridad a todos luces merecida, tan sólo por el simple recurso boquense de ir hacia adelante.

Y la equivocación llegó en el minuto 35, con una infantil mano de Luis Zambrano en su propia área y el colombiano Ruiz sancionó el penal correspondiente.

La ejecución, a cargo de un hoy eficaz Barros Schelotto, le devolvió la sonrisa a la escuadra auriazul, que consiguió el empate y fue por más.

Así, a los 40 minutos, un remate de Bracamonte encontró una muy buena respuesta del seguro Viteri (estuvo a un paso de atajar el penal).

Pero el guardavallas ecuatoriano no era invencible y tanto se equivocaban sus defensores que a los 42 llegó el tanto del desnivel, cuando Barros Schelotto desbordó por izquierda, Porozo cabeceó y descolocó al 'uno' y Bracamonte, atento, la mandó a la red con un frentazo.

De esta manera, con muy poco juego y con el aval del oficio copero, Boca Juniors se abrazó a un difícil triunfo ante un rival modesto y tan poco audaz que puso en evidencia la verdad de esta edición de la Copa: hay muchos equipos sin jerarquía como para jugar este campeonato continental.


Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias