5 de abril 2004 - 00:00

Boca mostró que la diferencia es grande

Partido excluyente con algunas incógnitas. Síntesis de este enfrentamiento de invictos que protagonizaban Boca y Talleres. Cada uno expuso lo suyo, y finalmente, la estrategia de Bianchi y la capacidad individual y colectiva de sus dirigidos fueron demasiado grandes para que los cordobeses pudieranaspirar a algo más. Ahora Boca está a sólo dos puntos de Talleres, con un partido menos (debe jugar con Chacarita). River tuvo dificultades en Bahía Blanca ante Olimpo. Comenzó perdiendo y llegó a un amplio triunfo final en los tres minutos finales. Otro partido para destacar fue la derrota de San Lorenzo ante Newell's en su propia cancha, que marcó la primera victoria que logra el "Tolo" Gallego como técnico del equipo rosarino. También fue emotivo el clásico platense: Estudiantes ganaba por dos goles y Gimnasia logró igualar. Resultó importante el punto que trajo Nueva Chicago desde Arroyito, aunque luego de estar cerca de la hazaña pues comenzó con ventaja. En tanto, Chacarita comprometió aún más su futuro al caer en su estadio de San Martín ante Lanús y cerró la serie el híbrido empate (por lo menos no hubo goles) al que arribaron Arsenal y Quilmes.

El grito de gol de Carlos Tevez. Era el empate de Boca que, después, dio vuelta el resultado y terminó ganando.
El grito de gol de Carlos Tevez. Era el empate de Boca que, después, dio vuelta el resultado y terminó ganando.
Cuando Brazenas pitó el final de la primera etapa, quedó en el ambiente la firme sensación de «pleito definido». No tanto por el resultado, que de por sí era amplio, como lo fue el 3 a 1 final, sino que por disposición táctica y capacidad individual y colectiva Boca había ganado el partido, su condición de invicto y pretensiones ciertas de lograr el campeonato: quedó a dos puntos de Talleres con un partido menos, pues le falta jugar con Chacarita.

Había encerrada un cierta «mentirita» en J.J. López cuando afirmaba que «el equipo está para salvarse del descenso...». Obviamente, es el objetivo prioritario, pero en el fondo del corazón guardaba la esperanza de llevarse, por lo menos, el punto salvador de la Bombonera. Tal vez por eso diagramó el partido tratando de que Boca no se arme en el medio y, si conseguía la pelota, ponerles muchas piernas por delante a sus mediocampistas o delanteros para que no logren ningún remate franco al arco.

Más, la fortuna lo llevó a acrecentar a los cordobeses sus esperanzas cuando un «blooper» de Abbondanzieri hizo dar la pelota en la cola de Osorio y tomó camino a la red. Claro que a tanto regalo Talleres no podía quedarse atrás y Víctor López pifió una pelota, se la llevó Tevez... y ya se sabe, enganche, un arquero que pasa y red. Boca ya había ganado el partido por actitud, por entrega y porque, además, tenía a Clemente Rodríguez, a Villareal y a Tevez para marcar diferencias en el juego.

Llegó el penal, Boca siguió manejando estratégicamente el partido. Primero, se las arreglaba para que ni Serna ni De Bruno pudieran tener amplitud de terreno para generar juego para Osorio o Píriz Alvez. Si tuvieron alguna situación de gol fue porque Boca descuidó espaldas entre Cascini y Cardozo y por algún desacople entre Schiavi y Burdisso, pero todo estaba definido. Tanto que se podrá decir que al partido le sobró un tiempo. Talleres tuvo alguna oportunidad de achicar diferencias y Boca de ampliar el marcador, aunque todo estaba sellado desde hacía rato.

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